GRETA VAN FLEET – The Battle At Garden’s Gate (2021) Review

“The Battle At Garden’s Gate” pudiera haber sido un gran disco si el sonido en varias canciones hubiese sido diferente, si las composiciones hubiesen sido más variadas en su estructura, si Josh no hubiese abusado de sus recursos vocales y hubiese tratado de seguir la canción en vez de que la canción le siga a él.

INTRODUCCIÓN:

Desde 1969, ¿Qué grupo de Rock y sus variantes musicales no ha sido influenciado por Led Zeppelin? Voy a ir de manera directa para zanjar el asunto:

Cojamos grupos tan dispares en estilo como por ejemplo Soundgarden en el Grunge y Tool en lo más experimental. A priori nada tienen que ver, ¿no?  Bien, pues probablemente Soundgarden no serían lo que fueron sin “Inmingrant Song”, ni Tool lo serían sin “No Quarter”, ambas canciones del mismo grupo: Led Zeppelin.

Así que evitemos la absurdez de comparar a Greta Van Fleet con Led Zeppelin, porque todo el Rock y Metal que viene a partir de los 70 están influenciados por ellos. Como también lo están de manera directa o indirecta con Queen, Beatles, Deep Purple o Black Sabbath. Es imposible desmarcarse de ellos pues su sombra influyente es demasiado extensa como para no estar debajo de ella.

Dicho esto, quizás la postura que debiésemos de adoptar al enfrentarnos a un disco cualquiera es liberarnos de prejuicios y suposiciones, respirar, escuchar, sentir y abrir la mente a lo que en sí son las canciones…si son buenas o malas, simplemente. No queramos mantener al cerebro intentando comparar, ni prejuzgando la voz, ni esperando que haya canciones más cañeras o menos,….joder, la música no trata de eso, la música trata de la emoción y si no eres capaz de absorberla…la pierdes.

 

NUDO:

Dicho esto, que sirve para cualquier álbum musical… ¿Nos encontramos ante un gran disco de Rock&Blues por parte de Greta Van Fleet? Pues sintiéndolo mucho, debo decir que no. Me esperaba bastante más después de su primer larga duración.

Este “The Battle at Garden’s Gate” es un disco con 4 o 5 muy buenos temas, pero que el resto acaban resultando monótonos, parece que son iguales entre sí, y el ritmo del disco es demasiado lento como para resultar heterogéneo. De hecho, cuando vas por los 6 primeros temas, el disco empieza a sentirse aburrido, sin chispa, y tan solo la voz de Josh Kiszka hace que sigas manteniendo atención en el disco; pero incluso después de varias canciones deja de captarte el interés por repetir una y otra vez los mismos recursos vocales.

Bien es cierto, y hay que recalcarlo, que en este nuevo disco han llevado su sonido y composición a un terreno más personal. El álbum estila un sonido característico durante sus 12 canciones y la producción de Greg Kurstin así lo intensifica, dotándolo de un sonido añejo pero a la vez con cierto aire actual en la limpieza y claridad de instrumentos.

Los hermanos Kizska y Danny Wagner hacen un buen trabajo pero que, como he dicho antes, se me presenta ineficiente cuando el disco va avanzando en minutaje. En canciones como “My Way, Soon”, “Stardust Chords” o “The Barbarians” pienso que la fuerza de la canción brilla por su ausencia. Quizás una distorsión más fuerte de guitarra en determinadas canciones como éstas, hubiese dado un punto más diverso al disco. Lástima que no haya sido así, y temas que debiesen de sonar más potentes se han quedado en el mismo camino que los temas más tranquilos y épicos del disco. Y lo mismo con el bajo de Sam y la batería de Danny, no hay ese punto de fuerza en su sonido que hubiese mejorado muchísimo alguna que otra canción.

Es verdad que hay temazos absolutos en los que este sonido tan “acústico” y sin tanta distorsión les va genial, como por ejemplo: “Heat Above” en el que el soporte del teclado lo es todo en la canción siendo uno de los mejores del disco. Posee una manera de hacernos discurrir por estos 5 minutos y medio, magistral. 

“Age of Machine” es otro de esos temazos soberbios en los que los pasajes tranquilos están muy bien estructurados y en el que la voz de Josh se desenvuelve realmente bien por las líneas setenteras y psicodélicas que se nos cruzan.

“Broken Bells” y “Tears of Rain” son también estupendos temas, más tranquilos pero con mucho sentimiento. Y también son demasiado parecidos en su intención, haciendo que se les reste puntos cuando están tan parejos.

“Built by Nations” de marcado aire rockero, sucio y añejo es uno de los más divertidos de escuchar. Y poco más podemos sacar del disco que no hayamos escuchado en la primera mitad de éste. “Light my love” o “Caravel” no tienen gracia y los riffs son sumamente simplones que no ayudan a que puedan aportarnos algo más de interés. Además, por ejemplo, en “Caravel” la voz de Josh abusa y re-abusa de recursos ya escuchados antes, y para mí eso es un hándicap tremendo a la hora de abordar la recta final.

“Trip the light fantastic” más de lo mismo que con “Caravel”, y “The weight of Dreams” intenta acabar el álbum de una manera épica pero que cuando llegamos hasta ella ya estamos un poco cansados de no haber disfrutado de un disco con más inspiración y sobretodo, más diverso.

 

DESENLACE:

“The Battle Garden’s Gate” pudiera haber sido un gran disco si el sonido en varias canciones hubiese sido diferente, si las composiciones hubiesen sido más variadas en su estructura, si Josh no hubiese abusado de sus recursos vocales y hubiese tratado de seguir la canción en vez de que la canción le siga a él.

Muy rescatable una mitad de temas pero ahogados en sí mismos la mitad de los otros; con una buena producción pero que no es suficiente para hacernos sentir que este segundo disco es mejor que el anterior.

Lo único positivo de cara al futuro es que Greta Van Fleet parecen haber encontrado un sello más personal, pero … ¿es el adecuado?

 

Samu Bodom (The Lux Team)

 

 

 

 

 

 

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