TESLA – Shock (2019) review

¡Extra! ¡Extra! Cae uno de los últimos reductos del Hard Rock americano a manos de la traidora comercialidad.

El bastión denominado Tesla, mal englobados durante décadas entre las bandas de Hair Metal, con más de treinta años de carrera forjando su leyenda junto a los músicos más reputados y auténticos de la corriente estadounidense de mediados de los años ochenta, impulsores de la ola de “Unpluggeds” que avasallaron la década posterior, abandonan su feudo elitista para abrazar el mercado popular actual, como ya hicieron en su día un abultado número de magnas formaciones (MOTLEY CRUE ,KING KOBRA , BON JOVI ,AEROSMITH por poner ejemplos flagrantes), subiéndose al tren de nuevas corrientes ascendentes, imperantes en su momento de transición.

Exposición:

Y este podría ser el llamativo titular de cualquier medio sensacionalista en referencia a Shock, el nuevo álbum de estos veteranos de vaquero raído e instrumento a la espalda, al que parte de razón no le falta, pero que predispone al oyente de forma negativa y, discúlpenme, pero soy de los que opina que hasta que no se demuestre lo contrario todo el mundo es inocente.

Hay dos claves irrefutables para enunciar semejante proclama a priori:

En primer lugar la participación de Phil Collen de DEF LEPPARD en las labores de producción del redondo. Traducido para nuestros mundanos tímpanos podríamos resumirlo en que todo está demasiado pulido, dejando de lado ese crujir característico en las guitarras de la banda. Otro de los factores es la adición de la reconocible visión de Collen sobre cómo han de sonar los juegos vocales en los coros, ustedes ya saben, los “LEPPARD CHORUSES” que desde la macro producción de Hysteria son fundamentales en la carrera de los británicos, así como su reconocida tendencia a innovar con diferentes recursos (programaciones, teclados, orquestaciones, nomenclatura alternativa al riff clásico y desvergüenza absoluta a la hora de enmascarar Pop en Rock).

En segundo lugar son las composiciones en sí mismas las que abarcan un alto rango de polémica. Y no es más que por su orden y mensaje, ya que el disco en cuestión se abre con dos temas potentes, su núcleo central se nutre por seis temas a medio tiempo/balada, concluyendo con cuatro canciones más, entre las que aún tienen a bien intercalar otra “lenta” junto a sus compañeras con mayor decibelio.

Pero el dictado definitivo ha de producirse tras reiteradas escuchas y es que ahí las canciones te atrapan, salen airosas en una gran mayoría y, ¿por qué no decirlo?, muchas de ellas se te incrustan de forma adictiva en el panel de selección de tarareos inconscientes a lo largo del día, de la semana y mucho me temo que más allá.

Análisis:

Prólogo:

Abrir con You Won´t Take Me Alive y su cruce AEROSMITH – Get A Grip/ BON JOVI – Keep The Faith (esas líneas de bajo rozan el calco) y regustillo LEPPARD – Slang, puede acongojar al más pintado pero rueda con facilidad junto a su sucesor, Taste It, que resulta gracioso y paradójico por su desenfado Hair, etiqueta que como bien os he comentado más arriba nunca les correspondió y que yo personalmente detesto.

Nudo:

Más concisos que en sus últimas entregas, nos ofertan una colección de canciones emocionales que desde su atemporal (y siempre salvando las distancias) Love Song no conseguían al cien por cien. Siempre han tenido un hálito especial a la hora de insuflar una dualidad no excluyente de nostalgia frente a optimismo en su romanticismo, pero We can Rule The World, Love Is A Fire y Forever Loving You mantienen un nivel de intimidad y esperanza superlativo. Aquí sí se puede afirmar que son rotundamente los de Sacramento envueltos en arreglos QUEEN, acústicas y eléctricas en comunión perfecta, dictamen Blues y Soul y, sobre todo, sabor a la tierra de las oportunidades.

Me sobra la “playera” y descafeinada California Summer Song que podría figurar más como un vacile de un desganado KID ROCK emulando himnos SKYNRD y con transparencias de bazar JOSS STONE, que como una oda festiva al sol angelino con “hierba” y amor libre de por medio.

Shock y The Mission son medios tiempos más acordes a la actitud voltaica propia de la banda. La primera moderna, desacomplejada, y la segunda perfecta para evocar el sonido Edison´s Medicine, ambas con la precisión exigida como para no ser pasadas por alto y tomar relevancia por sí solas.

Epílogo:

Tied To The Tracks por fín desenmascara a la bestia de riffs obscenos y mirada retrospectiva hacia su inflamable Bust A Nust, dentro de este contexto altamente limado. Pero la ilusión dura poco ya que los últimos compases de la obra se embarran por derroteros donde los AEROSMITH de single, los CHEAP TRICK menos gamberros y los leopardos más controvertidos toman posesión de unos cargos que cumplen pero que no hubieran sido electos de no ser por la imposición.

Conclusión:

Si de doce temas no paro de escuchar ocho es que aunque el nuevo disco de TESLA, con sus errores y virtudes, no sea una obra maestra, al menos mantiene el tipo, incluso podrían sacar pecho por encima del ochenta por ciento de sus compañeros de promoción que actualmente no encajan más de tres temas salvables por disco.

Sé que esto no es consuelo para el que ya esté preparando la hoguera, tras una escucha de puntillas, con propósito de hacer arder a estos “supuestos herejes”, PERO ni la inimitable voz de Jeff Keith, ni la solvencia acaudalada de Frank Hannon (guitarra, coros, mandolín, órgano y mil artilugios más), Brian Wheat (Bajo, piano, teclados, coros), Troy Luccketta (batería y percusión) y Dave Rude (guitarras, coros, el nuevo desde 2006) a la instrumentación debieran dejar de ser reclamo necesario para, una vez superado el trance y el morbo inicial, sucumbir sin prejuicios ante una colección, amplia, de canciones destinadas a simplificar tanta levedad.

Jesús Alijo «Lux»

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