PINNACLE POINT – Symphony of mind (2020) Review

Symphony of Mind es una delicatessen musical para almas sensibles y poco dadas a la simplicidad y a las apuestas seguras. Jerome Mazza (voz y teclados) Torben Enevoldsen (guitarra y teclados) Rich Ayala (guitarra y coros), Valeria Pozharitskaya (violín), Mark Prator (batería), Takeaki Itoh (bajo), Howard Helm (teclados, órgano, sintetizador) y John F Rodgers (piano y cuerdas) configuran una selección de virtuosos internacionales que no pueden constreñir su capacidad creativa a estilos, instrumentos o formas de hacer, más o menos de moda. La apuesta firme de Khalil Turk en Winds of Change, el primer y magnífico trabajo Pinnacle Point, se vio premiada con un resultado y unas críticas excelentes y el proyecto ha crecido, incorporando nuevos elementos a su pléyade de estrellas y dando un paso más en su búsqueda de la perfección sinfónica.

Abriendo con un instrumental de inspiración clásica, y dando entrada al violín de Valeria a las primeras de cambio, es como presentan sus credenciales Pinnacle Point. Es como decirte que, si esto no es lo tuyo, no te apuntes. Si quieres papilla, o potitos, déjalo, ya que Symphony of Mind no te saciará. No te lo dará premascado. Si te gusta lo sofisticado y profundo sigue con So Alive y te sentirás vivo. No te arrepentirás y disfrutarás de la gran producción de Mazza y la mezcla y masterización del propio Jerome y Tom Morris. La dulce voz del cantante y compositor norteamericano, bien conducida por el equipo A (no hay nadie que sea B), te transportarán a la época en la que Yes, Camel, ELP y otras grandes bandas de lo trascendente se adueñaron del panorama psicodélico. Lo hará con un formato de minutaje y composición más standard, pero con el mismo planteamiento y calidad. Weight of the World se refuerza para plantearte si puedes llevar el peso del mundo sobre tus hombros, con un tema rotundo y melódico. La respuesta es clara: solo no puedes. Nadie puede. Pero no lo estás. Tras el magnífico solo de Enevoldsen llega Hero y el violín de la Pozharitskaya para echarte una mano bien echada. Lo clásico se adueña de la estancia y la batería de Prator reclama su espacio en el sillón de la entrada. Jerome casi te acuna, pero no te duerme. Te transporta con su timbre agudo pero dulce. La orquesta, mientras tanto, se recrea. Una recomendación: escucha el álbum con tu mejor equipo, no te pierdas la mitad de los detalles. Música de corte contemporánea para una realeza que no existe.

No te rindas. Never Surrender viene al rescate con sus arreglos de guitarra y teclados. Jerome dice que él nunca se rendirá y Pinnacle Point lo deja claro con este corte triunfal. Voces, ritmo y guitarra se unen a los fastos. In the Wake of Hope es una bocanada de positividad en tiempos de coronavirus. El despertar de la esperanza es algo más interno que externo cuando las puertas se cierran y no se ve la luz. Rompe el dolor con este canto al renacer personal. Déjate transportar por la combinación de sonidos: violín, guitarras, teclados de distinta naturaleza, base rítmica y Mazza como la guinda del pastel. Una joya.

Shadows of Peace se plantea si son solo sombras de paz lo que nos queda. Toma, por ello, un lenguaje algo más introspectivo y melancólico de la mano del violín y los coros. Sin embargo, no te deja caer. Te eleva mientras el bajo de Itoh adorna a Mazza y el dúo Pozharitskaya-Prator se da la mano para conducir el tema a su desenlace intentando que no mires atrás. Es entonces cuando aparece Beyond, serio y decidido, con sus teclados y su violín, tan presente ahora y más allá. La delicadeza del cantante se adueña del corte y te dice que despertar de la ilusión no es nunca lo que parece. Tú ya lo sabías. Por eso no quieres hacerlo. Prefieres seguir en tu ensoñación de aguas claras en un arroyo perdido, mientras el sintetizador te acaricia bajo el sol. No te arrepientes de nada, nada en absoluto. No tienes por qué. Nothing at All, verdadera inspiración o no, acertado o no, o nada en absoluto, dice Jerome, solo consigo mismo y sus fantasmas. Cantando en las calles. Duda eterna, pero también gozo eterno éste de la música, amigo.

Si te sientes como el hijo pródigo, perdonado de todos tus pecados o no, es algo que sólo tú sabes, pero Prodigal sabe cómo cambiar de dirección con el ritmo, para conducirte a otra parte del sueño que es esta sinfonía de la mente. Marca distancias y cambia también un tanto el paso, sin romper la unidad, aunque aportando un toque épico y hasta medieval. Symphony of Mind viene perezosa a decirte adiós, con la pena del recién casado que debe partir tras saborear lo mejor de la vida. La suave, y a la vez poderosa, voz del frontman reclama su sitio entre tanta joya de la corona y te regala el tema que da nombre el disco. Es a tu mente a la que apela, como te dije al principio. Goza sin tabús ni ataduras. No hay tiempo que perder y ahora, tras tantas despedidas tristes e inesperadas, lo sabes más que nunca.

Si existiese una corte contemporánea, aceptada y gozada por todos; un moderno Camelot en el que el placer, la justicia, el buen juicio, la fraternidad y el amor reinasen, Pinnacle Point sería su orquesta de cámara y, entre las brumas, podría escucharse Symphony of Mind.

Toño Martínez Mendizábal

Track list:

1. ASCENT TO THE POINT

2. SO ALIVE

3. WEIGHT OF THE WORLD

4. HERO

5. NEVER SURRENDER

6. IN THE WAKE OF HOPE

7. SHADOWS OF PEACE

8. BEYOND

9. NOTHING AT ALL

10. PRODIGAL

11. SYMPHONY OF MIND

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