MICHAEL MONROE – I Live Too  Fast To Die Young (2022) Review

Cuando Humphrey Bogart pronunció en la película ”Llamad a cualquier puerta” la celebre frase de “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver” seguro que no sabia que años mas tarde llegaría un fines de pelo rubio y en plan gamberro le daría la vuelta. Cuando la mayoría de los mortales estamos pensando en lo que nos queda para la jubilación al cumplir los 60 años, llega Michael Monroe y celebra su 60 aniversario mas joven y vital que nunca con el que es su segundo álbum con Silver Lining Music, después de hacernos esperar 3 años tras el exitoso “One man gang”.

Este nuevo álbum, grabado en los estudios Inkfish de Helsinki en su natal Finlandia y mezclado por Erno Laitinen , nos trae 11 temas en los que casi no nos deja respirar por su ritmo. La producción corre a cargo del propio Monroe y miembros de su banda y el masterizado completo va de la mano de Svante Forsback. El que fuera solista de Hanoi Rocks se rodea de Sami Yaffa al bajo, Karl Rockfist a la batería, Rich Jones y Steve Conte a las guitarras. Hay algunas colaboraciones sorpresa que iré desgranando poco a poco, con cada tema empezando por “Murder The Summer Of Love”, llena de energía y el punk mas trepidante. Ese guitarreo al comienzo ya te dice que algo bueno esta por venir. Estamos ante el Monroe de siempre, gamberro, juguetón, rebelde, encontrándose en lo mejor de su carrera con una energía que en el escenario acabaría con cualquier jovenzuelo que empieza a cantar. Esos coros delatan que el Punk rock sigue estando vivo en el alma del finlandés.

Golpes de bajo de Yaffa dan la entrada a “Young drunks, Old Alcholics”, un tema con letras fuertes y un gran trabajo de toda la banda donde la batería de  Rockfist es gran protagonista con golpes que marcan todo el ritmo de la canción que no para de subir conforme pasan los surcos del disco. No podemos obviar el solo de guitarra que enlaza el ultimo estribillo a velocidad crucero.

Bajamos un poco la intensidad para presentar el tercer corte “Derelict Palace” que nos presenta un Monroe mas melancólico, casi adentrándonos en un rock casi gótico en este medio tiempo. La voz se le agrava pero no pierde ese tono tan característico de siempre. Una vez mas el bajo rodea esta canción, donde unos coros suaves acompaña al solista. Las guitarras suenan oscuras y le dan un tono misterioso. Va subiendo poco a poco el ritmo de la canción para caer en seco al final.

Menos mal que con el anterior tema nos dio un poco de respiro porque “All Fighter” viene cargado con ritmo de principio a fin, de esas veces que no te dejan ni respirar. El punk reina en esta composición, en el que no da tregua, conduciendo a un solo de guitarra donde vuelan los dedos mientras el machaqueo de la batería hace casi estallar tu cabeza.

Un poco mas pausado y rocanrolero pero sin perder la esencia de este álbum es “Everybody’ Nobody” donde la melancolía de una estrella caída es la protagonista en su letra. Aquí Monroe saca su armónica para dar paso aun corto pero intenso solo de guitarra para culminar de forma brillante este tema con humor negro y toques irónicos.

La voz de Monroe en “Antisocialite”, la balada de este trabajo, suena suave acompañada en su mayoría por el piano de Lanni Kalle Taipale, al que se unen poco a poco los demás del grupo en una canción elegante, donde Michael nos muestra que su voz esta en forma, mostrándonos varios registros. Para mi es una joya en composición; esas letras profundas que nada tiene que ver con una canción de amor, sino mas bien con la soledad de un artista arrogante en sus horas bajas, que desciende a los infiernos, la hacen convertirse en una de las canciones de este álbum. El chico de oro del punk rock saca su lado mas tierno finalizando tal como empezó, acompañado de un suave teclado de Taipale.

Si yo estuviera en la butaca que ocupa Monroe en la versión finlandesa de “La Voz Senior” y empiezo a oír los primeros compases de  “Can’t Stop Falling Apart”, la impresión que me da es que va a salir Mick Jagger meneando sus caderas, pero no, es otra vez ese chico de Finlandia que nos trae un tema del mejor rock n roll, del que nunca falla. Coros con pianos trepidantes, mucho gamberreo, juerga y buen rollo es lo que nos transmite la banda entera, como si de uno solo se tratara. Una de las canciones a las que le auguro mas éxito sin duda, por su ritmo pegadizo y abierta a cualquier publico.

Un endiablado bajo nos introduce a la que es sin duda uno de los mejores temas del álbum. Punk en estado puro donde el ritmo es casi imposible de seguir. Desde el principio se te va la cabeza con este “Pagan Prayer”. Unas letras controvertidas se unen al guitarreo incesante de Rich Jones Y Steve Conte. Han venido a sembrar la polémica y lo han conseguido. Ese bajo poseído por el propio Satán de Yaffa vuelve con fuerza a mitad de la canción para casi anunciarnos el Juicio Final.

Bajamos un poco la intensidad con esta oscura “No Guilt”. Pudiera parecer que es una canción de relleno pero mientras más la escuchas más detalles interesantes le encuentras. Es como ese chupachups que cuando crees que se va a terminar tiene el chicle dentro. De ritmo muy estable, la sección de guitarras se lleva la palma en este tema más calmado pero no por ello aburrido.

Y llega el tema que da titulo al álbum, “I Live Too  Fast To Die Young” donde la colaboración del gran Samuel Hudson Slash es todo un regalo para los oídos. Ese punteo del miembro más querido de Guns N Roses es el protagonista de este tema trepidante en el que Monroe se declara inmortal (que es lo que esperamos todos sus fans). Las colaboraciones entre el finés y los de Los Ángeles son infinitas y cada vez más fructíferas.

Y para terminar volvemos a la tristeza de la voz de Monroe en una melancólica “Deadly Departed”. Curiosa canción donde el clavicordio es el protagonista junto con juegos de voces. La sombra es su único amigo, con eso ya sabemos que estamos ante una canción triste, depresiva pero que hace las delicias de cualquier fan de Monroe, donde desgarra su voz y su alma.

Desde luego el nuevo trabajo de Monroe no deja a nadie indiferente. Sus altos y bajos en ritmos, el recuperado punk mezclado con auténtico rock n roll hacen de este disco una auténtica montaña rusa de sentimientos y experiencias sensitivas que nos sumergen en el mejor rock del momento. Y si has tenido ocasión de ver a este rubio de oro en directo este verano ya sabéis que es incombustible y que le queda cuerda para rato. 9/10

Carmen Torres

 

 

 

 

 

 

 

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