SENTENCED – The Funeral Album (2005) Review

El 1 de octubre se cumplieron 15 años de una triste despedida. Ese mismo día del 2005, en su Oulu natal, los finlandeses Sentenced ofrecían su última actuación en directo. Aquel concierto supuso el broche final a una gira europea, que pasó ese mismo verano por España (con más pena que gloria debido al lamentable estado etílico del vocalista Ville Laihiala), en el festival Metalway de Guernika. Unos meses antes, en Mayo, se publicaba el octavo y definitivo álbum de su carrera, con un título que no dejaba lugar a dudas sobre el futuro de los nórdicos: The Funeral Album.

Con una trayectoria ecléctica a sus espaldas, desde unos comienzos death metaleros a finales de los 80 , evolucionando hasta convertirse en uno de los máximos exponentes de la música gótica a mediados de los 90,  me atrevo a decir que éste es sin duda su trabajo más maduro, pudiendo ser catalogado incluso como un disco de Hard Rock Melódico. A pesar de que algunos de sus fans lo encontraron un tanto comercial, yo no me he cansado todavía de escuchar de principio a fin, aunque haya pasado más de una década y media. 

Esta obra de arte comienza con May Today Become the Day, cuyos acordes de bajo iniciales anuncian que en líneas generales el álbum no va a abusar de los artificios típicos de otras bandas góticas. De hecho,  este primer tema suena demasiado heavy para su estilo, recordando en cierto modo a los Rage del End of all days.

El segundo corte, Ever Frost, puede tratarse posiblemente del más pegadizo de todos,  aunque la voz de Ville desprende una melancolía que va ser la nota predominante en todo el LP, aspecto que queda más que claro en la más lenta We Are But Falling Leaves , una balada desgarradora. 

Her Last 5 Minutes también comienza de manera pausada, y aunque el piano gana protagonismo a la mitad, es para mí la que tiene más reminiscencias de Hard Rock . Totalmente diferente es Where Waters Fall Frozen , instrumental y  de un minuto escaso de duración, con la que Sentenced homenajean su lado más death metal con el que destacaron al comienzo de su carrera. A decir verdad, esta canción no pega mucho en el conjunto del disco. 

En Despair-Ridden Hearts volvemos a encontrar la parte más melancólica y un ramalazo a bandas americanas de rock alternativo de los 90, con solo de guitarra incluído. Sigue Vengeance Is Mine, donde el bajo recupera el protagonismo para otorgarnos otro tema rápido y pegadizo. La voz vuelve a recordarme a la de “Peavy” Wagner. A mitad de la canción nos sorprenden unos excelentes coros infantiles a modo de réquiem.

A partir de aquí, el disco va tomando un cariz cada vez más depresivo, como preparando al oyente para esa muerte anunciada. De hecho, A Long Way To Nowhere, que suena como una llamada de auxilio, es el tema que más nos recuerda a trabajos anteriores como Crimson (otra obra de arte), con un estilo más típicamente gótico finlandés. Al igual que el siguiente Consider Us Dead, aunque en éste último se cuelan unos ritmos orientales.

Los oídos profanos al metal pueden encontrar accesibles las comerciales Lower The Flags, con un tempo lento y el teclado nuevamente presente en el estribillo; y Drain Me, más contundente, fresca y pegadiza.

La acústica Karu  sirve de  preludio a lo que viene a continuación. La apoteósica  End Of The Road es la carta de suicidio, la mejor manera de poner el broche final a una carrera brillante. Uno de esos temas con los que realmente a uno le entran ganas de llorar, máxime ateniéndose a la letra “Is life over, this life’s over? Or has it only just begun?” Aquí escuchamos por segunda vez los coros que estaban presentes en “Vengeance is Mine”, antes del solo de Mika Tenkula , que se va desvaneciendo hasta silenciarse por completo. Tan sólo tres años y medio después, el guitarrista y principal letrista de Sentenced fallecía a la temprana edad de 34.. 

Rodrigo Trascasa

 

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