REBELLION – We Are The People (2021) Review

ENGLISH REVIEW INCLUDED BELOW

Noveno álbum para la banda alemana REBELLION, una nueva incursión conceptiva, esta vez sobre el nacionalismo y el racismo en tiempos de guerra, desde la revolución francesa hasta la segunda guerra mundial, donde los textos están realmente trabajados para, dentro de la cruda realidad que nos aporta la historia que han revisitado, mandar un mensaje de esperanza para que Europa se mantenga unida en contra de los regímenes que han amenazado y aún sobrevuelan sobre el continente.

Para ello, los dos miembros originales de la banda, el vocalista Michael Seifert y el bajista Tomi Göttlich (ex GRAVE DIGGER), cuentan con un nuevo y flamante line up formado por los guitarristas Martin Giemza quien entrara en la banda en 2019 y el más novedoso Fabrizio Costantino, así como con el recién incorporado batería Sven Tost.

Este We Are The People que nos entregan, ha contado con las labores de producción, mezcla y masterización de uno de sus creadores pasados y estandarte de su sonido, el también ex GRAVE DIGGER y ahora guitarrista en ACCEPT, Uwe Lulis, quien ha comprendido perfectamente el sonido, como es lógico tras años en la banda, que estos querían transmitir y que ha quedado muy orgánico y crudo, lo que le suma muchos enteros a la hora de revivir las sensaciones trágicas y desoladoras del marco temporal en el que encuadran su visión. Así mismo el guitarrista se hace cargo de las seis cuerdas y el solo, junto a Simone Wenzel (I AM DIAMOND) en el tema World War II.

Ya posicionándonos en el disco, nos vemos envueltos en un periplo histórico belicista sin concesiones donde los discursos personales de la banda, escupidos con la visceral voz de Seifert, se entrelazan con los hechos reales de cada acontecimiento, generando un debate mental entre lo real y lo personal que me resulta bastante atractivo, heroico cuando el salvaje cantante decide convertir su manifiesto en himno. Para ello no dudan en reinventar su fórmula metalera a medio camino entre el Heavy Metal más crudo y ciertas dosis de Power Metal sin aires de grandilocuencia, sino que amplían horizontes hacia géneros más extremos para generar un aire continuo de desasosiego, de dramatismo, de vulnerabilidad e incluso de horror, en unas atmósferas y tempos muy llamativos.

Voices Of War, una introducción de poco más de un minuto precede a la tormenta entre diferentes voces que nos ponen en situación con una disertación creativa y realista para adentrarnos de lleno en el ojo del huracán con Risorgimento (Tear Down The Walls), Liberté, Égalite, Fraternité o las oscuras Sweet Dreams, Vaterland (tremendo solo de guitarra y cambio lírico a la inspiración del himno nacional alemán) o Verdun. Un orden esperable e impecable con incursiones en el Thrash que redondean las pretensiones agresivas de su contexto.

Por su parte Ashes Of Light arroja un poco más de claridad y esperanza en un corte netamente metálico, pero de mayor accesibilidad donde nuevamente sobresalen las guitarras.

God Of War ahonda en un sentimiento más Doom sin perder la garra del Thrash al que recurren con frecuencia o incluso al Old School Death al que cortejan levemente en este tema, al igual que en Shoa (It Could Have Been Me) donde incluso experimentan con cierto Groove.

World War II sobresale nuevamente por los invitados a las guitarras y por su solvencia a medio camino entre lo épico y lo bárbaro, dejando para el cierre del disco la Power americana All In Ruins (muy ICED EARTH) y la coronación hímnica que lleva por nombre el título del disco donde, nuevamente, me quito el sombrero ante sus juegos de guitarras.

Un disco inclemente con unas auras fantasmales que evocan y replican a la perfección la sensación de mantenerse de pie en un grisáceo campo a merced del cielo abierto donde, en el pasado, yacían inertes miles de cuerpos por la absurdez humana y la sin razón de la guerra, y que ahora está poblado por sus almas en pena que vagan entre mandobles de guitarra asesinos, poderosas bases rítmicas y la posesión infernal de la rencorosa garganta que da voz a sus lamentos. REBELLION son su testigo.

Jesús Alijo «LUX»

 

ENGLISH REVIEW

Ninth album for the German band REBELLION, a new conceptual incursion, this time about nationalism and racism in times of war, from the French revolution to the Second World War, where the texts are really worked to, within the harsh reality that brings us the history they have revisited, send a message of hope for Europe to remain united against the regimes that have threatened and still hover over the continent.

For this, the two original members of the band, vocalist Michael Seifert and bassist Tomi Göttlich (ex GRAVE DIGGER), count on a brand new and brand new line up formed by guitarists Martin Giemza who will join the band in 2019 and the newest Fabrizio Costantino, as well as the recently incorporated drummer Sven Tost.

This We Are The People that they deliver us, has had the production, mixing and mastering work of one of its past creators and standard of their sound, the also former GRAVE DIGGER and now guitarist in ACCEPT, Uwe Lulis, who has perfectly understood the sound, as it is logical after years in the band, that they wanted to transmit and that has been very organic and raw, which adds many integers when it comes to relive the tragic and desolate feelings of the time frame in which they frame their vision. Likewise, the guitarist is in charge of the six strings and the solo, together with Simone Wenzel (I AM DIAMOND) in the song World War II.

Already positioning ourselves in the album, we are involved in a warmongering historical journey without concessions where the personal speeches of the band, spit with the visceral voice of Seifert, are intertwined with the real facts of each event, generating a mental debate between the real and the personal that I find quite attractive, heroic when the wild singer decides to turn his manifesto into an anthem. For this they do not hesitate to reinvent their metal formula halfway between the rawest Heavy Metal and certain doses of Power Metal without airs of grandiloquence, but they expand horizons towards more extreme genres to generate a continuous air of uneasiness, drama, vulnerability and even horror, in very striking atmospheres and tempos.

Voices Of War, an introduction of little more than a minute precedes the storm between different voices that put us in situation with a creative and realistic dissertation to enter fully into the eye of the hurricane with Risorgimento (Tear Down The Walls), Liberté, Égalite, Fraternité or the dark Sweet Dreams, Vaterland (tremendous guitar solo and lyrical change to the inspiration of the German national anthem) or Verdun. An expected and impeccable order with incursions into Thrash that round off the aggressive pretensions of their context.

On the other hand, Ashes Of Light throws a little more clarity and hope in a purely metallic cut, but of greater accessibility where again the guitars stand out.

God Of War delves into a more Doom feeling without losing the Thrash claw to which they frequently resort or even the Old School Death to which they slightly court in this theme, as in Shoa (It Could Have Been Me) where they even experiment with a certain Groove.

World War II stands out again for the guest guitars and for its solvency halfway between the epic and the barbaric, leaving for the closing of the album the American Power All In Ruins (very ICED EARTH) and the hymnic coronation named after the title of the album where, once again, I take my hat off to their guitar games.

An inclement album with ghostly auras that evoke and replicate to perfection the sensation of standing in a grayish field at the mercy of the open sky where, in the past, thousands of bodies lay inert due to human absurdity and the unreason of war, and which is now populated by their souls in pain that wander among murderous guitar commands, powerful rhythmic bases and the infernal possession of the rancorous throat that gives voice to their laments. REBELLION are their witness.

Jesús Alijo «LUX»

 

 

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