WARCRY – Crónica

WARCRY
Sala La Riviera, Madrid, 26 enero 2019
Crónica y fotos: Daniel Arriero

Warcry volvía a Madrid con su Rompiendo el Silencio Tour, tres años después de su última visita, para ofrecer dos conciertos consecutivos en los que consiguieron vender todas las entradas en una sala de considerable aforo, como es La Riviera; algo que está al alcance de muy pocas bandas.

Tres años de ausencia puede ser una eternidad para la gran cantidad de seguidores que el grupo tiene en Madrid y zonas cercanas, ya que muchos de los asistentes aprovecharon el fin de semana para ver a una de las bandas más importantes de España. Esas ganas de disfrutar de la banda se hicieron patentes durante toda la noche.

A las 20:33 por mi reloj y de forma bastante puntual se apagaron las luces y se encendieron las pantallas cuyas imágenes sirvieron, una vez más, para presentar a la banda. “Alma de conquistador” fue la primera canción que Warcry descargó ante un público entregado desde el primer momento.

“Nuevo Mundo” fue la elegida para continuar con la fiesta con un Víctor García que hizo partícipe del tema a la audiencia dejándoles cantar varias de las estrofas y metiéndose a los asistentes en el bolsillo con su garra y carisma. Si quedaba alguien que no estuviera ya completamente metido en el concierto “Contra el Viento” fue el antídoto definitivo. Sencillamente brutal.

Pero este era una concierto dentro de la gira de presentación del disco “Rompiendo el Silencio” y de éste fueron los dos siguientes temas “Rebelde” y “Cielo e Infierno”, que quizá no fueron acogidas por el respetable con tanto interés como las anteriores, algo bastante habitual en conciertos de grupos tan populares como Warcry, en los que al atraer a tanta cantidad de gente, no todos son fieles seguidores de la banda y conocen solo los temas más populares.

Con “Coraje” y “Cobarde” disfrutamos de dos de las mejores interpretaciones de la noche. Son canciones que siguen emocionando y se volvió a demostrar una vez más, consiguiendo meter de nuevo al público en el concierto.

“Huelo el miedo” con la magnífica interpretación del teclista Santi Novoa precedió al lucimiento del guitarrista Pablo García que rindió tributo a algunos de los riffs más importantes de la historia del rock, como Beat it o Master of Puppets, enlazando con “Muerte o Victoria” que para mí es el mejor tema de su último trabajo, al que siguió otro cañonazo como es “Ardo por dentro” de su disco “Alfa”.

El gran violinista Vasko Vassilev subió al escenario para comenzar con la segunda mitad del espectáculo con un interludio instrumental. “Quiero oírte” con todo el público coreando el tema de forma espectacular y “Odio” continuaron el concierto para llegar a uno de los momentos más impresionantes de la noche, cuando “Nana” con la impagable colaboración de Vasko Vassilev inundó de emociones el recinto de La Riviera. Es maravilloso lo que la música puede lograr. Simplemente brutal. Seguidamente “Un poco de fe” fue la elegida para el difícil reto de mantener la magia y vaya si lo logró. “Así soy” fue un perfecto cambio de tercio; algo que no sucedió con “Keops” que se hizo larga y pudimos observar que algunos de los allí presentes perdían la conexión con lo que sucedía encima del escenario.

Era además una situación complicada llegada a este punto porque, con los últimos temas habíamos llegado posiblemente al punto más alto de emoción y entrega, con la banda ya algo cansada, por lo que había que elegir con mucho cuidado los siguientes. Creo que no lo consiguieron del todo porque el ánimo del público bajó bastante. “No te abandonaré” de su más reciente obra, pese a ser un gran tema y que volvió a contar con la interpretación de Vasko Vassilev, tampoco revirtió la situación anterior.

Durante estos temas, empecé a notar a la banda, que hasta ese momento había sido llevada en volandas por sus seguidores, y pese a su esfuerzo y total entrega, algo cansada y a un Víctor García que quizá no esté en su mejor momento de forma o que dos conciertos consecutivos de esta magnitud le pasaron factura; lo que no significa que fuera un mal concierto en absoluto, solo que nos tienen acostumbrados a estar al cien por cien y esta vez, al menos para un servidor, les noté algo por debajo de lo habitual. Aunque es posible que solamente sea una apreciación mía porque el público, pese a esos minutos, seguía disfrutando al máximo. Porque Warcry es una banda veterana, con muchas tablas y que sabe cómo terminar un concierto por todo lo alto y con el mejor sabor de boca.

Y ¿qué mejor forma? “Devorando el corazón” y “Guardián de Troya” hicieron saltar, bailar, gritar y corear a un público que necesitaba volver a entrar en el concierto. ¿Y qué decir de “Capitán Lawrence”? Es un clásico de la banda, completamente merecido y con uno de los mejores estribillos que han compuesto. Perfecto para un fin de fiesta.

Pero claro, con un público completamente, ahora sí, metido en el concierto, Warcry no podía despedirse sin regalarnos una propina. Tres bises que todos esperábamos con ansiedad: “En un lugar sin Dios” del álbum “¿Dónde está la luz?”, la canción más coreada de la noche “Tú mismo”, que había sido reclamada por el respetable durante los segundos de silencio previos a los bises y, cuando ya pensábamos que ya no había más, aún nos obsequiaron, cómo no, con la fantástica “Hoy gano yo” que es un auténtico himno, para finalizar, ahora ya sí, un buen concierto que, quizá, no cumplió con todas las expectativas, pero que agradó e hizo disfrutar como pocas bandas saben hacer en este país y nos dejaron con ganas de que la próxima vez no transcurra tanto tiempo. Madrid necesita su dosis de Warcry con más frecuencia.

No quiero terminar sin agradecer el exquisito trato recibido por parte de la promotora Production Manager, que facilitó el trabajo de los que allí nos encontrábamos cubriendo el show.

Daniel Arriero