VINCE DICOLA – Only Time Will Tell (2021) Review

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Antes de las presentaciones, si has elegido leer esta reseña, es muy probable que tus conocimientos musicales tengan un peso de criterio ya que Vince DiCola es un artista destacado en diferentes ámbitos musicales. Por este motivo, primeramente, voy a hablar de las canciones y del disco en sí mismo. Si por el contrario desconoces al autor de esta magna obra, tendremos tiempo después para hacer un ejercicio de memoria y proporcionarte los datos necesarios para que descubras a uno de los músicos indispensables en su área.

Only Time Will Tell es un cortejo continuo de sinfonismo y progresividad sin intenciones excesivamente transgresoras y que genera un hilo conductor constante para, con la facilidad de su distinguida especie, aparearse en lo que sin duda es un “affaire” de ensueño entre enriquecidos flirteos de AOR, de Rock melódico e incluso ciertos detalles Hi Tech.

Quizás así expuesto resulte un galimatías, pero te aseguro que desde la primera y las sucesivas escuchas derivadas de la adicción que crea, fructificará tanto en las mentes más intransigentes con el tedioso mercado actual, como en todas esas almas perdidas en busca del equilibrio entre la ternura y la pasión más desatada. Una joya de mestizaje al servicio de un todo y no de una ególatra muestra de virtudes individuales donde se suceden momentos de éxtasis melódico con éxodos ya peregrinados por TOTO en su espectro más experimental, CHICAGO, el aura sinfónica de ASIA, los primeros MARILLION, SURVIVOR, FOREIGNER, los DRIVE SHE SAID más eclécticos a partir de aquel maravilloso Excelerator o incluso los ademanes atemporales de PLANET 3, manteniendo una misma calidad, sin caer en burdas imitaciones, en algunos de los mejores temas que he escuchado en los últimos años y con la confianza que dan las citas a las que me refiero.

Llegados a este punto he de desvelar una de las claves que potencia en mayor medida este lanzamiento: la colaboración de diversos artistas a las voces y a la composición ¡vaya elenco de artistas!

DiCola y Roger Voudouris (tristemente desaparecido ya, Rest In Peace) componen Miracles para obtener de Jason Scheff toda el alma de Chicago, la sobresaliente She´s My Last Mistake (con Stan Bush a las voces y un detallista Scott Shelly a las guitarras), el gran gancho comercial llamado Karla o las románticas I´m Not In Love For Nothing (en la que cada nota de piano se te clava en el corazón y que borda Vince a unas soberbias voces) y You´re Not Alone Tonight (donde las cuerdas vocales de ambos escritores se unen de forma magistral al portentoso don de Ellis Hall de Tower Power).

En definitiva, tema tras tema, extiende la ilusión con su impronta particular heredada de sus desvelos por gente como EL&P, YES o las bandas sonoras de película, intercalando su admiración aquí y allá entre los senderos más dulcificados, haciendo crecer los temas de forma exponencial, o directamente, sumergiéndoles en su propio concepto y volcando los roles a la inversa, bien desde la hímnica y a la par sensual por sus ornamentos Blues, No Risk No Glory , escrita por DiCola junto a Steve Lane y Annie Rusk (Bob Reynolds a las voces acompañado de unas guitarras solistas espectaculares de Kenny Meriedeth), Stay/Exit Wound (escrita por DiCola y Bobby Kimball de Toto, rivalizando en potencia la lírica con los poderosos pianos y las programaciones que golpean a bocajarro según la intensidad a transferir para diferenciar la parcela compuesta por cada una de las partes y que se exponen en el mismo título de la canción) o Broken Glass (bautizada en la época más comercial de Kansas, marcada con fuego Genesis y alzada con ligeros aspectos corales Queen donde volvemos a toparnos con Steve Walsh al micrófono, componiendo nuevamente con DiCola y un sensacional Doane Perry de Jethro Tull a la batería), como en las formidables Just Hanging On (tribal hasta desnudar su alma apostada tras detalles Queen, Deep Purple, Yes y destellos lejanos Funk con otra excelente performance de Ellis Hall ayudando al maestro de ceremonias en la composición inclusive), Only Time Will Tell (de nuevo con el tándem DiCola/Walsh en composición y ejecución) o Living On A Daydream (con el siempre adecuado y sorprendente Mark Boals quien ayuda en la composición, toca la guitarra, el bajo y se marca unas voces principales y corales más que remarcables que me han recordado sobremanera al tristemente desaparecido André Matos).

Esta colección de canciones, trece nada menos, surcan un océano discontinuo de emociones mecidas bajo la luz de una deslumbrante luna llena de melodías que no ceden ni un ápice de belleza, técnica y destreza en su meditación, con un principio y un final totalmente definidos quienes enmarcan sus claves más graduales en un lienzo donde el genio se desata impredeciblemente, lo que desemboca en una atención constante que hace que todo lo que se acontece, minuto tras minuto, suceda en un suspiro:

La inicial Bound & Gagged (DiCola/Livingstone), tosca y oscura pareciera caminar a ratos de forma sinuosa, en otras ocasiones de forma mastodóntica como si Zeppelin estuvieran de “jam session” con Kansas, Dream Theatre o Royal Hunt. Narrando sus giros de intensidad nos encontramos con unas voces perfectamente dramatizadas de Rick Livingston (Agent).

Después nos encontramos con su correlativo epílogo al final del disco, Suffer The Children (Dicola/Walsh), más extensa y épica, incluso más abierta a un espacio completamente cinematográfico entre la nostalgia y la esperanza. Para darle voz cuenta con un eternamente inmejorable Steve Walsh (Kansas) a la proclama y en donde, curiosamente, hayo más afinidad a la efímera banda Storming Heaven, aunque no sea interpretada por Livingston quien fuere uno de los artífices del proyecto.

Ni sobra ni falta una sola nota en un trabajo redondo en el que se ha reposado cada intención para regalar al receptor una experiencia de élite que trasciende géneros y da sentido a la propia palabra música.

Escape Music edita este maravillosos disco producido, arreglado y mezclado por el propio Vince, cuenta con la masterización de Steve Mann y la producción ejecutiva de Khalil Turk.

Vince DiCola, nacido en Lancanster, Pennsylvania en 1960, es un compositor y multi instrumentista italo-estadounidense creador de bandas sonoras que forman parte de la cultura popular como Staying Alive (junto a Frank Stallone), Transformers y Rocky IV, además de participar en numerosas grabaciones para solistas y bandas de primer orden (Radioactive, Rick Springfield, Storming Heaven, Cannonballz, Stan Bush, Visionary, Alan Friedman o Hughes/Turner Project). Eminencia de los teclados, pianos y sintetizadores, precursor de las secuencias para computadoras Fairlight CMI y Synclavier II, también es un dotado vocalista y ha estado nominado tanto para los Grammy como para los Globos de Oro.

Jesús Alijo Lux

 

ENGLISH REVIEW

Before the introductions, if you have chosen to read this review, it is very likely that your musical knowledge carries a weight of judgment as Vince DiCola is a prominent artist in different musical fields. For this reason, first of all, I am going to talk about the songs and the album itself. If, on the other hand, you do not know the author of this great work, we will have time later to do a memory exercise and provide you with the necessary data for you to discover one of the indispensable musicians in his field.

Only Time Will Tell is a continuous procession of symphonism and progressivity without excessively transgressive intentions and that generates a constant conductive thread to, with the ease of its distinguished species, mate in what is undoubtedly a dreamy «affair» between enriched flirtations of AOR, melodic Rock and even certain Hi Tech details.

Maybe this way exposed it will be a gibberish, but I assure you that from the first and successive listens derived from the addiction it creates, it will bear fruit both in the most intransigent minds with the tedious current market, and in all those lost souls in search of the balance between tenderness and the most unleashed passion. A jewel of crossbreeding at the service of a whole and not of an egomaniacal display of individual virtues where moments of melodic ecstasy follow one another with exoduses already made by TOTO in their most experimental spectrum, CHICAGO, the symphonic aura of ASIA, the first MARILLION, SURVIVOR, FOREIGNER, the most eclectic DRIVE SHE SAID from that wonderful Excelerator or even the timeless gestures of PLANET 3, maintaining the same quality, without falling into crude imitations, in some of the best songs I have heard in recent years and with the confidence given by the quotes to which I refer.

At this point I have to reveal one of the keys that enhances this release to a greater extent: the collaboration of various artists on vocals and composition, what a cast of artists!

DiCola and Roger Voudouris (now sadly disappeared, Rest In Peace) compose Miracles to get from Jason Scheff all the soul of Chicago, the outstanding She’s My Last Mistake (with Stan Bush on vocals and a detailed Scott Shelly on guitars), the great commercial hook called Karla or the romantic I’m Not In Love For Nothing (in which every piano note sticks in your heart and which Vince embroiders with superb vocals) and You’re Not Alone Tonight (where the vocal cords of both writers join in a masterful way to the portentous gift of Ellis Hall from Tower Power).

In short, track after track, he spreads the illusion with his particular imprint inherited from his love for people like EL&P, YES or movie soundtracks, interspersing his admiration here and there between the sweetest paths, making the songs grow exponentially, or directly, immersing them in his own concept and turning the roles upside down, either from the hymnic and at the same time sensual for its Blues ornaments, No Risk No Glory , written by DiCola together with Steve Lane and Annie Rusk (Bob Reynolds to the voices accompanied by spectacular solo guitars of Kenny Meriedeth), Stay/Exit Wound (written by DiCola and Bobby Kimball of Toto, rivaling in power the lyric with the powerful pianos and the programmings that hit at point-blank range according to the intensity to transfer to differentiate the plot composed by each one of the parts and that are exposed in the same title of the song) or Broken Glass (baptized in the most commercial epoch of Kansas, marked with fire Genesis and raised with light choral aspects Queen where we meet again with Steve Walsh at the microphone, composing again with DiCola and a sensational Doane Perry of Jethro Tull on drums), as in the formidable Just Hanging On (tribal until baring his soul betting after details Queen, Deep Purple, Yes and distant flashes Funk with another excellent performance of Ellis Hall helping the master of ceremonies in the composition including), Only Time Will Tell (again with the DiCola/Walsh tandem in composition and execution) or Living On A Daydream (with the always adequate and surprising Mark Boals who helps in the composition, plays guitar, bass and performs some remarkable lead and choral vocals that reminded me a lot of the sadly deceased André Matos).

This collection of songs, thirteen no less, furrow a discontinuous ocean of emotions rocked under the light of a dazzling moon full of melodies that do not yield an iota of beauty, technique and skill in their meditation, with a beginning and an end totally defined who frame their most gradual keys in a canvas where the genius is unleashed unpredictably, which leads to a constant attention that makes everything that happens, minute after minute, happens in a heartbeat:

The opening Bound & Gagged (DiCola/Livingstone), rough and dark, seems to walk in a meandering manner at times, at other times in a massive fashion as if Zeppelin were jamming with Kansas, Dream Theatre or Royal Hunt. Narrating their twists and turns of intensity are the perfectly dramatized vocals of Rick Livingston (Agent).

Then we find its correlative epilogue at the end of the album, Suffer The Children (Dicola/Walsh), more extensive and epic, even more open to a completely cinematic space between nostalgia and hope. To give voice to it he counts on an eternally unbeatable Steve Walsh (Kansas) to the proclamation and where, curiously, I find more affinity to the ephemeral band Storming Heaven, although it is not interpreted by Livingston who was one of the architects of the project.

Not a single note is missing or missing in a rounded work in which each intention has been rested to give the receiver an elite experience that transcends genres and gives meaning to the word music itself.

Escape Music releases this wonderful album produced, arranged and mixed by Vince himself, mastered by Steve Mann and executive produced by Khalil Turk.

Vince DiCola, born in Lancanster, Pennsylvania in 1960, is an Italian-American composer and multi-instrumentalist, creator of soundtracks that are part of popular culture such as Staying Alive (with Frank Stallone), Transformers and Rocky IV, as well as participating in numerous recordings for solo artists and top bands (Radioactive, Rick Springfield, Storming Heaven, Cannonballz, Stan Bush, Visionary, Alan Friedman or Hughes/Turner Project). An eminent keyboard, piano and synthesizer player, precursor of the Fairlight CMI and Synclavier II computer sequences, he is also a gifted vocalist and has been nominated for both Grammy and Golden Globe Awards.

Jesús Alijo Lux

 

 

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