RULO Y LA CONTRABANDA – Crónica Noches del Botánico (2021)

Fotos: Raúl Blanco

La maldita pandemia freno en seco las giras en nuestro país, una de ellas fue la Rulo y la Contrabanda, en esta segunda vuelta de conciertos el de Reinosa pisaba el escenario de Las Noches del Botánico en Madrid, un lugar idílico para un artista curtido en la carretera y con una trayectoria a sus espaldas mas que merecedora de protagonizar una de las noches del ya mítico festival en su quinto aniversario.

 

 

Y eso que la noche iba a ser de todo menos tranquila por mucho que lo pareciera con el intimista comienzo del espectáculo con un Rulo sentado al piano en un escenario completamente vacío de “Contrabanda”, algo que se extendió durante “Mi Cenicienta” y parte de “Todavía” antes de desatar la primera tormenta de la noche con “Como Venecia sin agua” despedida con un “que no se muera nadie más que ya está bien”, bonito deseo que todos hacemos nuestro. Sobre el escenario ausencias importantes como la de Quique Mavilla al bajo, lugar que ocupo su mano derecha en el grupo, su hermano, Fito. Nada que objetar sobre el trabajo de Fito Garmendia a las cuatro cuerdas, otra cosa es a nivel musical, y es que, si ya de por si el sonido de Rulo ha ido perdiendo decibelios disco a disco, si le quitas una guitarra sobre el escenario…se te queda un poco cojo, a pesar de que “el prota” no suelte la guitarra prácticamente en toda la noche, únicamente para sentarse en el teclado, otro de los instrumentos ausentes durante todo el show y el que mas cambios ha tenido en la formación a lo largo de los años.

 

 

Pero un tipo que lleva sobre los escenarios desde el 94 tiene recursos para que cualquier inconveniente sea mínimo, y es que el de Reinosa no ha dejado de ver como crecían sus seguidores disco a disco lo que hace que ya puede sonar “Tu Alambre” o “Me quedo contigo”, temas más modernos, o “Como a veces lo hice yo” de su primera entrega en solitario, que su publico disfruta desde el primer acorde de la misma manera. Una carrera discográfica en solitario aun no muy extensa pero que ya tiene temas fetiche, tanto para la banda como para el público, os hablo como no podía ser de otra forma de “La Flor” que fue lo que sonó antes del momento emotivo de la noche, y es que Raúl Gutiérrez no dejo pasa la oportunidad de dedicar una canción de esas de las que duelen a dos músicos, dos amigos que tristemente nos han dejado hace relativamente poco, Boni (Barricada) y Pau Dones, del que se podían ver algunas camisetas benéficas de las lanzadas para recaudar fondos contra el cáncer a través de la fundación Cris contra el Cáncer (www.criscancer.org).

 

 

Las canciones de la discografía de Rulo y la Contrabanda tienen una fantástica acogida sean del disco que sean pero, si queremos hablar de otra cosa tenemos que hablar de los temas de La Fuga, y es que es algo que muchos de sus seguidores esperan con ansia, esos temas de la banda que vio nacer para el gran publico a Rulo y que sin excepción todos los que siguen actualmente al cántabro aman sobre manera por lo que esperamos que jamás saque de su repertorio completamente esas canciones tan recordadas aunque solo lo haga “Por verte sonreír”. Y de repente llego la segunda tormenta de la noche, aunque esta menos agradable y es que tiene guasa que se ponga a llover en Madrid, en plena tormenta veraniega típica del Noches del Botánico, justo cuando aparece en el escenario Andrés Suarez, un gallego de pro, para hacer a dúo “The End”, o como diría Rulo “No me digáis que no es poético invitar a un gallego y que se ponga a llover”

 

 

Lo bises daban comienzo nuevamente con Rulo al piano solo sobre el escenario haciendo “Noviembre” para cambiar de instrumento a continuación y con acústica en mano interpretar “La ultima bala” por que “no llevo tanto tiempo sin tocar en Madrid para que venga la lluvia y me lo joda, electrocutado o no, de aquí no me mueve ni Dios”. Moverle no, pero acortar el setlist si tuvo que hacerlo mientras un técnico, plásticos en mano, se afanaba por proteger los pedales de Pati y los del propio Rulo para evitar males mayores. Se adelanto el momento de locura, “Pa´qui Pa´alla” ya bajo una considerable cortina de agua seguida por “Cabecita loca” antes del accidentado final de show por parte de Pati que se quedó sin participar en “32 Escaleras” por qué la lluvia dijo que hasta ahí había llegado el sonido de su guitarra, a lo que Rulo le ofreció amablemente su guitarra. Parece que vamos viendo el final del túnel de esta situación que nos mantiene atados a una silla para poder disfrutar de la música en directo, y a ver si es verdad y acaba pronto por que es especialmente complicado no saltar cuando ves un concierto de Rulo y La Contrabanda.

Texto y fotos: Raúl Blanco

 

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