MOONSPELL – Hermitage (2021) Review

English Review Included Below

No es tarea fácil hacer una crítica de la que para mí es la banda de metal más grande que ha salido de la península Ibérica y, para ser sincero, “Hermitage” el último álbum de Moonspell, no me enganchó de primeras. Posiblemente me estuviera esperando una continuación en lo melódico al extraño, aunque más accesible “1755” de 2017, obra conceptual dedicada al terremoto de Lisboa.

Y es que, tras 30 años de carrera, 16 discos a las espaldas, y cuando ya se ha conseguido casi todo en la música, muy pocos son los que logran sorprender al público, a la vez que se mantiene una línea compositiva constante. Sin ir más lejos, yo fui de los que se engancharon a los portugueses con el “Sin / Pecado” que en su momento (aquel ya lejano 1998) supuso un cambio radical, con ese sonido tan synth y experimental para un grupo de Black Metal.

Así que, al igual que un buen vino, el cual necesita reposar nada más ser descorchado, lo dejé aparcado temporalmente. Tras retomarlo unos días después, con un estado de ánimo más melancólico, esta vez sí pude apreciar el lado más evolucionado y a la vez íntimo de la nueva entrega de Fernando Ribeiro y los suyos.

Hermitage” ha sido producido por el colombiano Jairo Gómez Arellano, también responsable de “Obsidian” de Paradise Lost, uno de los mejores trabajos de 2020. Podemos decir que, aunque nos estemos moviendo en la faceta más gótica de los lusos, en casi todos los temas vamos a encontrar, aparte de variedad, ornamentaciones más que interesantes.

Ya en el primer corte, The Greater Good, comprobamos como Moonspell funcionan como una máquina engrasada a la perfección, sobresaliendo el manejo de Hugo Ribeiro (sustituto de Miguel Gaspar) a la batería (me encanta como abusa de los platos), y el dominio de diferentes registros de voz de Fernando, comenzando como casi un susurro al principio hasta la explosión gutural del final.

Sin abandonar la oscuridad, Common Prayers, suena más rocanrolera, con el bajo de Aires Pereira llevando la batuta en todo momento.

La intensidad baja en All or nothing, donde Ribeiro muestra su lado más introspectivo y maduro (incluso luce una poblada barba en el videoclip). Algunos pasajes nos recuerdan incluso a los islandeses Solstafir, cuyo último álbum ha sido producido también por Gómez Arellano.

En la canción que da nombre al LP, Hermitage, podemos encontrar la potencia de los dos primeros trabajos. Podría perfectamente haber sido extraída del Wolfheart o del Irreligious.

Uno de mis temas favoritos es Entitlement, con una atmósfera melancólica única, incluyendo texturas de post rock para lucimiento de la guitarra de Ricardo Amorim, así como en la instrumental Solitarian. En ésta destacan también los teclados de Pedro Paixâo, aunque donde sin duda más sobresalen es en la más épica del disco, Hermit Saints, que seguramente funcione muy bien en directo.

Apophthegmata vuelve a poner de relevancia el gran acoplamiento entre todos estos grandes músicos, que van echando el cierre con la especie de réquiem de Without Rule, posiblemente la más electrónica, y la outro City Quitter.

En definitiva, un trabajo muy personal, que calificaría entre notable y sobresaliente, donde, eso sí, que nadie espere encontrar himnos pegadizos al estilo de “Opium” o “Alma Mater”.

 

Rodrigo Trascasa (The Lux Team)

 

 

 

 

 

 

 

ENGLISH REVIEW

It’s not an easy task to review what for me is the greatest metal band to come out of the Iberian peninsula and, to be honest, «Hermitage» the latest Moonspell LP, didn’t hook me at first.

Possibly I was expecting a melodic continuation of the strange, yet more accessible «1755» from 2017, a conceptual work dedicated to the Lisbon earthquake.

And the fact is that, after 30 years of career,16 albums behind them, and when almost everything has already been achieved in music, very few are those who manage to surprise the public, while maintaining a constant compositional line. Without going any further, I was one of those who got hooked on the Portuguese band with «Sin / Sin» which at the time (that already distant 1998) was a radical change, with that sound so synth and experimental for a Black Metal band.

So, like a good wine, which needs to rest as soon as it is uncorked, I left it temporarily parked. After picking it up again a few days later, in a more melancholic mood, this time I was able to appreciate the more evolved and intimate side of the new release by Fernando Ribeiro and his band.

«Hermitage» was produced by Colombian Jairo Gómez Arellano, also responsible for Paradise Lost’s «Obsidian», one of the best works of 2020. We can say that, although we are moving in the most gothic facet of the Portuguese, in almost all the tracks we will find, apart from variety, more than interesting ornamentations.

Already in the first cut, The Greater Good, we can see how Moonspell works like a perfectly oiled machine, with the outstanding handling of Hugo Ribeiro drums (I love how he abuses the cymbals), and the mastery of different registers of Fernando’s voice, starting as almost a whisper at the beginning until the guttural explosion at the end.

Without leaving the darkness, Common Prayers, sounds more rock and roll, with Aires Pereira’s bass leading the way at all times.

The intensity drops in All or Nothing, where Ribeiro shows his more introspective and mature side (he even sports a bushy beard in the videoclip). Some passages even remind us of the Icelandic band Solstafir, whose last album was also produced by Gómez Arellano.

In the song that gives name to the LP, Hermitage, we can find the power of the first two works. It could perfectly have been taken from «Wolfheart» or «Irreligious».

One of my favorite tracks is Entitlement, with a unique melancholic atmosphere, including post rock textures to show off Ricardo Amorim’s guitar, as well as in the instrumental Solitarian. Pedro Paixâo’s keyboards also stand out in this one, although the most epic track of the album is Hermit Saints, which will surely work very well live.

Apophthegmata once again highlights the great coupling between all these great musicians, who close the album with the sort of requiem of Without Rule, possibly the most electronic, and the outro City Quitter.

In short, a very personal work, which I would qualify between remarkable and outstanding, where, yes, nobody expects to find catchy hymns in the style of «Opium» or «Alma Mater».

 

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