JOSÉ ANDRËA Y URÓBOROS – Crónica Madrid 2019

JOSÉ ANDRËA Y URÓBOROS
Sala Cool Stage, Madrid, 7 junio 2019
Crónica y fotos: Daniel Arriero

El pasado 7 de junio, en la sala Cool Stage, José Andrëa y Uróboros volvían a actuar en Madrid, menos de un año después de su último concierto, esta vez para presentar su nueva obra “Bienvenidos al Medievo”.

Si bien en la anterior crónica que realizó un servidor, había dudas sobre el estado de forma de José Andrëa, que quedaron absolutamente disipadas después de un gran concierto, esta vez ya no había lugar a la menor incertidumbre. Esta vez fue la confirmación de que la banda nos va a seguir regalando muchísimas alegrías.

Ligeramente pasadas las ocho y media de la noche, las primeras notas de “Alba” nos dieron la bienvenida a modo de introducción. El público estaba entregado desde ya antes de comenzar. Eso era de una absoluta certeza. Los allí presentes daban muestra de su nerviosismo y de su emoción en los minutos previos y, como no podía ser de otra forma, cuando se encendió la enorme pantalla de la sala con el logo de la banda y se apagaron las luces, la fiesta dio comienzo. Y quedaos con la palabra “fiesta”, porque es en lo que se convirtió esa noche. De principio a fin. En una fiesta auténtica.

Y el primer tema del concierto no podía estar mejor elegido. La canción que asimismo abre el último disco de la banda “Matar al Rey”, supuso una demostración de velocidad y melodía que captó la atención de todos los que allí nos hallábamos. Atención que no se perdió durante el resto de la velada porque, allí arriba, sobre el escenario, todos y cada uno de los músicos nos hicieron partícipes de un fantástico concierto.

“Una fábula de mí y yo”, un corte que ya me pareció buenísimo en el disco con su maravillosa melodía, gana todavía más interpretado en directo.

Y siguiendo el orden del disco “Allá donde estés tú” fue la siguiente en ser defendida y aprovechada para dar la bienvenida a los dos nuevos miembros de la banda de pleno derecho Fernando Ponce de León y Santiago Vokram que, si bien llevan tiempo colaborando, no ha sido hasta este último disco cuando han pasado a ser parte oficial de la formación. Y, sinceramente, yo me alegro enormemente.

“Vanidad”, segundo corte del disco de debut, fue el primer tema que fue rescatado de los dos primeros discos y que, pese a tener un sonido muy distinto a lo que habíamos escuchado hasta ese instante, es curioso lo bien que funciona. Era una de las pocas dudas que albergaba. Cómo integrar los temas del nuevo disco con el tipo de música de los primeros discos. Pues bien, nada que objetar. El resultado es decididamente coherente.

Volvía la banda a deleitarnos con un tema del disco objeto de presentación. En este caso la espectacular “Luna Negra” que ya me enamoró completamente en estudio. Tema que considero realmente difícil de interpretar en directo y que fue defendido a la perfección. Brutal.

No podía faltar el guiño a la época que varios de los músicos vivieron en Mägo de Oz y el elegido fue “Quién quiera entender”. Ni que decir tiene que si durante todo el concierto aquello tuvo un ambiente festivo, durante esta canción además se unió un matiz de nostalgia que lo hizo muy emotivo.

Con “Malaestrella” regresó la velocidad y la caña, con un fantástico trabajo de toda la banda y con las siguientes, “Resurrección” y “Ocaso” se produjo un cambio de tercio. La primera con su sonido de rock clásico y la segunda, una magnífica balada con un José Andrëa pletórico que nos puso los pelos de punta y que supo crear una atmósfera mágica durante su interpretación.

No podía faltar “La canción de los deseos”, presente en dos de los discos de la banda en distintas versiones, tal y como comentó José Andrëa durante su presentación, que tuvo el difícil papel de levantar el ánimo después de una balada tan colosal; y vaya si lo consiguió. Y por si quedaba alguien todavía con un poco de melancolía en su interior, “El Último Jincho” terminó de rematar la faena. Allí no había nadie que no estuviera saltando y cantando. Disfrutando de cada uno de los minutos que nos estaban regalando estos estupendos músicos que estaban disfrutando lo mismo o más que su público. Y eso se nota. Y, sobre todo, se agradece.

El nivel demostrado durante la interpretación de “La Mujer Lobo” por parte de José Andrëa es digna de destacar. Considero que es un tema muy difícil y pocos cantantes serían capaces de defenderlo mejor todavía en directo. Este hombre no es que haya regresado a sus mejores tiempos. Creo que al ganar en madurez y en experiencia, al haberlo pasado tan mal, podría aseverar que está mejor que nunca.

“Al otoño espero”, uno de mis temas favoritos de la banda y previo a un fantástico solo de guitarra de José Rubio, que sirvió para que el conjunto entrara en backstage durante unos minutos, antes de salir para encarrilar el final del concierto con “Agua y Fuego”, el ya clásico “Para que nunca amanezca” y, como no podía ser de otra forma, terminar con “Bienvenidos al Medievo”, canciones que fueron coreadas de principio a fin por el público. Aquello era una fiesta y qué mejor forma de finalizar que con una canción que anima a saltar y bailar. Dejando a la audiencia con una sensación de satisfacción, que tuvo su merecida recompensa en la prolongada ovación que dedicó a la banda.

José Andrëa Uróboros han confirmado que están en un magnífico estado de forma. Es una banda que atesora una calidad incuestionable, que ofrece un espectáculo muy divertido. Hacía mucho tiempo que dos horas se me hacían tan cortas. Y eso es una buenísima señal.

Daniel Arriero