HELLOWEEN – The Time Of The Oath (1996) Classic Review

English Review Included Below

“Un disco insuperable. Una de esas obras maestras que perduran intactas con el paso de los años. Si se puede hacer mejor…yo no alcanzo a soñar cómo.”

Mi opinión actual…

INTRODUCCIÓN:

Helloween, mi banda favorita desde mi infancia. Sin saber mucho de inglés, sería capaz ahora mismo de pronunciar bien un 80% de sus canciones de las veces que he oído sus discos. La banda madre del Power Metal y una de las más influyentes del Metal en general de hoy en día.

La calidad y popularidad alcanzada después de una trilogía inicial de ensueño con “The Walls of Jericho”, “Keeper Of The Seven Keys I”  y “Keeper Of The Seven Keys II”  era difícil de mantener. Kai Hansen, el principal artífice y compositor de la banda, se había marchado para fundar Gamma Ray después de los Keeper. La banda solventaba su plaza con Roland Grapow y sacaban “Pink Bubles Go Ape” con unas composiciones más rockeras y menos heavies. Estilo de composición que se acentúo todavía más en “Chameleon”, disco con el que mucha gente los dio por perdidos (al que a un servidor le gusta, como todo lo de su carrera) pero que había que haberlo sabido apreciar como lo que fue.

Y conocemos bien la historia que sigue después: Weikath y Kiske tenían problemas irreconciliables en aquella época y acabó con la salida de Kiske. Ingo también fue expulsado debido a otras peores causas; y se reclutaron a 2 nuevos miembros: Andi Deris vocalista de Pink Cream 69 que ya había sido tanteado antes y Uli Kusch quien había estado formando parte de Gamma Ray.

Poco más de un año después de “Chameleon”, Helloween sacarían “Master Of The Rings” (mi favorito de la banda) con un sonido innovador mezclando ese Power de los “Keepers” con detalles más duros gracias a la experiencia de Deris en su anterior banda, conformando un estilo característico de Helloween y considerado como el inicio de  “la segunda era de Helloween: la era Deris”, la cual se alarga hasta nuestros días (o se alargó, ya veremos con lo que se avecina).

Dos años después del tremendo “Master of the Rings”, y después de la dolorosa muerte de Ingo, Helloween sacan “The Time Of The Oath”. Un disco que le dedican a Schwichttenberg y con el que alcanzan mayores cotas de popularidad.

 

NUDO:

Con la que es probablemente mi alineación preferida de Helloween (y que duró 4 discos fascinantes): Andi Deris (voz), Michael Weikath (guitarra), Roland Grapow (guitarra), Markus Grosskopf (bajo) y Uli Kusch (batería), Helloween deciden dar otro giro más a la tuerca de la dureza y nos presentaron “The Time Of The Oath” hace 25 años.  

Con 13 años, yo lo estaba flipando. Un disco que seguía la estela iniciada en “The Master of The Rings” (mi tremenda adicción de la época) pero que le añadía más ferocidad y contundencia sin jamás perder el sonido “Helloween”. Lleno de canciones diferentes entre sí: rápidas, alegres, pesadas, contundentes, emotivas,…. El disco tenía de todo.

En aquella etapa, Michael Weikath cogió el timón del barco y se alió para navegarlo del mejor segundo de a bordo que tendría nunca: Andi Deris. En definitiva, ellos hicieron que el barco tomase buen rumbo, con un Markus que cada vez adquiría mayor presencia con su instrumento y que alimentaba las sonrisas del grupo, con un Roland que estaba en su mejor momento de ideas y de técnica, y un Uli Kusch que era absolutamente un genio imaginativo de ritmos en la batería. 

Producido y mezclado por Tommy Hansen, con el cual repetían, dieron al disco un aire más oscuro con una producción más “guarra” que “Master of the Rings”. Impecable para que el disco sonase con la energía y naturalidad de quien ofrece lo que tiene, sin artificios. Y cabe mencionar especialmente el tratamiento de la voz de Deris y a los graves de guitarras pero sobretodo del bajo de Markus y de la batería de Uli. Una maravilla.

Comenzar con “We Burn” es una declaración de intenciones. Técnicamente, los redobles del señor Uli Kusch nos comienzan a volver loco como en su día lo hizo con “Sole Survivor”. Se puede apreciar perfectamente el sonido del bajo que es espectacular, diría que es el mejor trabajo de Markus de largo, por lo menos es en el que más presencia atesora. Las guitarras de Roland y Michael son una locura con un ritmo frenético y riffs ultra-heavies, y en la parte del solo (como en todo el disco) conjugan perfectamente su “pregunta-respuesta” alternándose con una calidad tremenda. Rápida, concisa y bofetón en toda la cara para quien creía que Helloween no volvería a levantarse. 

“Steel Tormentor” es Power Metal del mayor octanaje alcanzable. Las guitarras discurren de manera maravillosa con la voz de Deris que se desgarra en el estribillo para hacerlo uno de los más laureados de la banda. Markus, de verdad, es que es una maravilla su labor en este disco, con unas líneas ingeniosas y duras. Unos solos de guitarra largos y muy melódicos (pueden ser fácilmente tarareables, marca de la casa) copan la cima de la canción que acaba con una alagarabía de batería y bajo espectacular. Si en estos momentos no te has enamorado ya del grupo…

“Wake Up The Mountain” es una canción espectacular en estructura y composición. El inicio de guitarras que precede a unas estrofas en las que Deris está inconmensurable. Un puente suave da paso a un estribillo que es una barbaridad en el que los arpegios de guitarra dejan todo el protagonismo a Markus y Uli. La parte media de la canción con esos solos de guitarra que (no me tiembla el pulso de decirlo) eran de lo mejor de la época. La mezcla funky del bajo se enreda entre las guitarras con la maestría de quien sabe poner sus influencias al servicio de la canción. Y poco más que añadir.

Hace su aparición la tantísimas veces escuchada “Power”. Quizás, después de tantos años, la veamos de diferente manera por haberla oído hasta en la sopa, pero lo cierto es que es un temazo fácil y que entra a la primera. No se pudo escoger mejor el primer single, porque el efecto que se quería, se consiguió. Un tema cuya insignia es su solo de guitarra (que hemos coreado en sus conciertos hasta la saciedad). Típica canción alegre y cachonda del señor Weikath.

Tras este inicio bestial, llega “Forever and One (Neverland)”, una de las baladas más populares de la calabaza compuesta por Deris. Sencillamente espectacular, y original que este disco tuviese una trilogía de temas así junto con “A Million To One” e “If I Knew” que detallaré más adelante. La voz de Andi nos sumerge como solo él sabe hacerlo con este tipo de canciones (habíendolo demostrado ya en el anterior con “In The Middle Of A Heartbeat”), y elabora una preciosa melodía que viene y va a lo largo del estribillo. Un tema que bebe del Hard Rock con una base atmosférica que inunda.

Después de este “descansito” llega la que, para mí, es la mejor canción del disco: “Before the War”. No sé la cantidad de veces que habré podido cantarla. La batería de Uli es una absoluta bestialidad, no por la rapidez sino por la cantidad de breaks tan bien ejecutados que tiene. También compuesta por Deris, el estribillo se queda en la cabeza para no irse jamás, con ese aire bruto del final que roza sonidos más duros, y unos detalles de sonido locos. La parte intermedia es una maravilla de esas que Helloween suele acostumbrarnos con solos de guitarra muy largos, y momentos de atención en bajo y batería. Quizás desde los tiempos de “Walls Of Jericho” no hacían algo tan bestia, y ya iba siendo hora. “I’m a child of the stars…”

“A Million To One”, la segunda de la trilogía de tiempos más lentos, comienza con una melodía de guitarras que ya nos hace presagiar de que va a ser un temazo, siendo mi favorita de todas estas. Las estrofas cabalgan entre riffs entrecortados para dar paso a un puente en el que Markus hace una línea preciosa, y acabar en un estribillo de disfrute máximo. La parte intermedia de riffs melódicos de guitarras, el Talkbox, el ritmo casi solo de batería y la subida para volver de nuevo al estribillo…, es una obra maestra de cómo manejar una canción.

Llega la macarrada de “Anything My Mama Don´t Like”. Unas estrofas con un bajo martilleante dan cabida a un puente y un estribillo muy divertidos. Los artífices de esta juerga son Andi y Uli, pero bien podía haber salido de Weikath. Esto lo que nos dice es que el nivel de composición estaba tan conjuntado y tan claro por parte de cada miembro, que daba igual quien hiciese el tema, iba a entrar fijo en la dinámica del disco.

“Kings Will Be Kings” es uno de esos temazos complejos en los que Uli y Markus se salen a cada nota que dan, gracias también a la producción que tanto destacó las virtudes de cada uno. Una canción más oscura y penetrante que las anteriores para ser de Weiki. Con un ritmo constante ofrecen la oportunidad de que Deris suene más personal y desemboca en un estribillo que posee un ramalazo operístico que es una pasada.

La más larga del disco con 9 minutos, hace su aparición. La obra maestra de “Mission Motherland”. El comienzo psicodélico entra con la batería de Uli Kusch aporreando timbales y las guitarras locas dan un respiro en el riff más bestia del disco. Las estrofas son una locura con esas rítmicas y el estribillo abierto muy típico de esta nueva etapa hace gala de esa dureza. La parte media es lo más bruto y pesado del disco con unos riffs y unos solos de guitarra realmente espectaculares y atmosféricos. Dividida en varias partes muy diferentes entre sí, lo tiene todo: progresivo, Thrash, hasta un poco de funky a mitad con Markus explayándose. Y después una calma absoluta con un pasaje en el que la voz de Deris tiene un efecto espacial planetario que nos teletransporta antes de acabar de nuevo con la vuelta al estribillo. Sublime.

“If I knew” nos devuelve al ritmo más pausado con unos arpegios de guitarra en los que Deris “limpia” más su voz. Unos coros preciosos en el estribillo y la división de él en dos partes con la segunda más fuerte y desgarradora hacen de nuevo un temón. Una canción especialmente emotiva, con un aire más de rock clásico en toda ella, perfecta para dar casi por finalizado el disco y llevarnos hasta “The Time Of The Oath”.

Y “The Time Of The Oath”, otra canción dura y pesada, la más oscura sin duda. Es también la única compuesta por Grapow en el disco. Tiene un aire decadente, evidentemente acorde con lo que nos cuenta Helloween en la letra. Unas voces corales como sentenciando el disco y los gritos de Deris en el estribillo nos ofrecen algo totalmente diferente al resto del album, que lo engrandece aún más si cabe y rompe un poco los esquemas en este final.

 

DESENLACE:

“The Time Of The Oath”  les devolvía de nuevo a lo más alto del Power Metal. “Master of the Rings” les había dado un enfoque diferente a su música y se sentían cómodos con ello (y así lo atestigua el siguiente discazo que hicieron: “Better Than Raw”). Quizás alguno o alguna todavía añore los “Keepers” de Kiske y siga reaci@ con la era Deris, pero de lo que no hay duda es de que por méritos propios, esta segunda era de Helloween está mucho más cargada de buenas canciones y obvio es que es más longeva que la primera. Te puede gustar más un cantante que otro, o unos discos que otros, pero es innegable que la trilogía “Master of The Rings”, “The Time Of The Oath” y “Better Tan Raw” es todo un clásico del Power Metal como en su día fue la de los 80.

Los de Hamburgo fundaron un estilo, mil veces repetido después, pero jamás (desde mi punto de vista) nadie ha llegado a alcanzar el nivel de Helloween en ello, tanto de la primera como de la segunda etapa. Sí que es verdad que el maestro Kai Hansen consiguió llegar a esos niveles en los discos del pasado siglo de Gamma Ray (justo un año antes habían sacado otra joya inmortal: “Land Of The Free”), pero Kai es un Helloween, así que… Y ardiendo en deseos de escuchar de lo que son capaces ahora.

“The Time Of The Oath” se convirtió inmediatamente en un clásico de la banda, porque…y ahora pregunto: ¿Quién con más de 20 años escuchando Metal, no ha tenido o no ha visto jamás por la calle una camiseta de este “The Time of the Oath”? Pues eso. (Yo la tuve y por triplicado, y una sudadera también, por si acaso se me acababa rompiendo alguna, jajjaja…). Y si alguien se queda con ganas de más, ahí está la versión japonesa y la extendida con otras cuantas canciones más. Además, ese mismo año vendría el, para mí, mejor disco en directo de la banda: “High Live”.

“The Time Of The Oath”: Un disco insuperable. Una de esas obras maestras que perduran intactas con el paso de los años, y ya son 25. Si se puede hacer mejor… yo no alcanzo a soñar cómo.

Samu Bodom (The Lux Team)

 

 

 

 

ENGLISH REVIEW

 

«An unsurpassable album. One of those masterpieces that remain intact over the years. If it can be done better…I can’t dream how.»

 

My current opinion…

INTRODUCTION:

Helloween, my favorite band since my childhood. Without knowing much English, I would be able right now to pronounce 80% of their songs right from the times I’ve listened to their albums. The mother band of Power Metal and one of the most influential bands in Metal in general today.

The quality and popularity achieved after an initial dream trilogy with «The Walls of Jericho», «Keeper Of The Seven Keys I» and «Keeper Of The Seven Keys II» was hard to maintain. Kai Hansen, the band’s main architect and songwriter, had left to found Gamma Ray after Keeper. The band settled their position with Roland Grapow and released «Pink Bubles Go Ape» with more rock and less heavier compositions. Style of composition that was accentuated even more in «Chameleon», disc with which many people gave them for lost (to which a servant likes, as everything of their career) but that it was necessary to have known to have known to appreciate it as what it was.

And we know well the story that follows: Weikath and Kiske had irreconcilable problems at that time and ended with the departure of Kiske. Ingo was also expelled due to other worse causes; and 2 new members were recruited: Andi Deris vocalist of Pink Cream 69 who had already been groped before and Uli Kusch who had been part of Gamma Ray.

Little more than a year after «Chameleon», Helloween would release «Master Of The Rings» (my favorite of the band) with an innovative sound mixing the power of the «Keepers» with harder details thanks to the experience of Deris in his previous band, forming a characteristic style of Helloween and considered as the beginning of «the second era of Helloween: the Deris era», which lasts until today (or lengthened, we will see with what is coming).

Two years after the tremendous «Master of the Rings», and after the painful death of Ingo, Helloween release «The Time Of The Oath». An album that they dedicate to Schwichttenberg and with which they reach greater heights of popularity.

 

KNOT:

With what is probably my favorite Helloween lineup (and lasted 4 fascinating albums) – Andi Deris (vocals), Michael Weikath (guitar), Roland Grapow (guitar), Markus Grosskopf (bass) and Uli Kusch (drums), Helloween decide to take yet another twist on the hardcore nut and presented us with «The Time Of The Oath» 25 years ago.  

At the age of 13, I was freaking out. An album that followed in the wake of «The Master of The Rings» (my tremendous addiction at the time) but added more ferocity and forcefulness without ever losing the «Helloween» sound. Full of different songs: fast, happy, heavy, forceful, emotional, ….. The album had everything.

At that stage, Michael Weikath took the helm of the ship and allied himself to navigate it with the best second in command he would ever have: Andi Deris. In short, they made the ship take a good course, with a Markus that each time acquired more and more presence with his instrument and that fed the smiles of the group, with a Roland that was in his best moment of ideas and technique, and a Uli Kusch that was absolutely an imaginative genius of rhythms in the drums. 

Produced and mixed by Tommy Hansen, with whom they repeated, they gave the album a darker air with a «sluttier» production than «Master of the Rings». Impeccable so that the album sounded with the energy and naturalness of those who offer what they have, without artifice. And it is worth mentioning especially the treatment of Deris’ voice and the bass guitars, but above all Markus’ bass and Uli’s drums. A marvel.

Starting with «We Burn» is a declaration of intentions. Technically, Mr. Uli Kusch’s drumming starts to drive us crazy as it did with «Sole Survivor». You can perfectly appreciate the sound of the bass that is spectacular, I would say that it is Markus’ best work by far, at least it is the one in which he treasures more presence. Roland and Michael’s guitars are crazy with a frenetic rhythm and ultra-heavy riffs, and in the solo part (as in the whole album) they perfectly combine their «question-answer» alternating with a tremendous quality. Fast, concise and a slap in the face for those who thought that Helloween would never rise again. 

«Steel Tormentor» is Power Metal of the highest attainable octane. The guitars flow wonderfully with Deris’ voice that tears into the chorus to make it one of the most lauded of the band. Markus, really, is a marvel to work with on this album, with witty and hard-hitting lines. Some long and very melodic guitar solos (they can be easily hummed, a trademark of the band) fill the top of the song, which ends with a spectacular drum and bass barrage. If by now you haven’t already fallen in love with the band….

«Wake Up The Mountain» is a spectacular song in structure and composition. The opening guitars that precede the verses in which Deris is immeasurable. A soft bridge gives way to a chorus that is a barbarity in which the guitar arpeggios leave all the protagonism to Markus and Uli. The middle part of the song with those guitar solos that (I don’t tremble to say it) were one of the best of the time. The funky mix of the bass is entangled between the guitars with the mastery of those who know how to put their influences at the service of the song. And little more to add.

The oft-heard «Power» makes its appearance. Perhaps, after so many years, we see it in a different way for having heard it in the soup, but the truth is that it is an easy song that enters at the first time. The first single could not have been better chosen, because the desired effect was achieved. A song whose insignia is his guitar solo (which we have chanted in his concerts ad nauseam). Typical happy and horny song of Mr. Weikath.

After this bestial beginning, comes «Forever and One (Neverland)», one of the most popular ballads of the pumpkin composed by Deris. Simply spectacular, and original that this album had a trilogy of songs like this along with «A Million To One» and «If I Knew» that I will detail later. Andi’s voice immerses us as only he knows how to do it with this kind of songs (having already demonstrated it in the previous one with «In the middle of a heartbeat»), and elaborates a beautiful melody that comes and goes along the chorus. A theme that drinks from Hard Rock with an atmospheric base that floods.

After this «little break» comes what, for me, is the best song on the album: «Before the War». I don’t know how many times I could have sung it. Uli’s drumming is an absolute beast, not because of the speed but because of the amount of breaks so well executed. Also composed by Deris, the chorus stays in your head to never leave, with that raw air at the end that borders on harder sounds, and some crazy sound details. The middle part is a marvel of those that Helloween usually accustoms us with very long guitar solos, and moments of attention in bass and drums. Maybe since the times of «Walls Of Jericho» they didn’t do something so beastly, and it was about time. «I’m a child of the stars…»

«A Million To One», the second of the trilogy of slower tempos, begins with a guitar melody that already makes us presage that it is going to be a great song, being my favorite of all these. The verses ride between choppy riffs to give way to a bridge in which Markus makes a beautiful line, and end in a chorus of maximum enjoyment. The middle part of melodic guitar riffs, the Talkbox, the almost solo drum rhythm and the rise to return again to the chorus…, is a masterpiece of how to handle a song.

Then comes the macarrada of «Anything My Mama Don’t Like». Some verses with a hammering bass give way to a very funny bridge and chorus. The architects of this jamboree are Andi and Uli, but it could well have come from Weikath. What this tells us is that the level of songwriting was so well matched and so clear from each member, that no matter who did the song, it was going to become part of the dynamic of the album.

«Kings Will Be Kings» is one of those complex songs in which Uli and Markus come out with every note they play, thanks also to the production that highlighted the virtues of each one of them. A darker and more penetrating song than the previous ones for Weiki. With a constant rhythm they offer the opportunity for Deris to sound more personal and ends in a chorus that has an operatic touch that is amazing.

The longest of the album at 9 minutes, it makes its appearance. The masterpiece of «Mission Motherland». The psychedelic beginning comes in with Uli Kusch’s drums pounding timpani and the crazy guitars give a break on the most beast riff of the album. The verses are crazy with those rhythms and the open chorus very typical of this new stage shows that hardness. The middle part is the roughest and heaviest of the album with some really spectacular and atmospheric guitar riffs and solos. Divided into several parts very different from each other, it has it all: progressive, Thrash, even a bit of funk in the middle with Markus explaining himself. And then an absolute calm with a passage in which Deris’ voice has a planetary space effect that teleports us before ending again with the return to the chorus. Sublime.

«If I knew» brings us back to the slower rhythm with some guitar arpeggios in which Deris «cleans» his voice more. Some beautiful choruses in the chorus and the division of it in two parts with the second one stronger and more heartbreaking make again a great song. A particularly emotional song, with a more classic rock feel throughout, perfect to end the album and take us to «The Time Of The Oath».

And «The Time Of The Oath», another hard and heavy song, the darkest without a doubt. It is also the only one composed by Grapow on the album. It has a decadent air, evidently according to what Helloween tells us in the lyrics. Some choral voices as if sentencing the album and the screams of Deris in the chorus offer us something totally different to the rest of the album, which makes it even bigger and breaks the schemes a little bit in this final.

 

UNLABELLED:

«The Time Of The Oath» brought them back to the top of Power Metal again. «Master of the Rings» had given them a different approach to their music and they felt comfortable with it (and this is attested by the next great album they did: «Better Than Raw»). Maybe someone still longs for Kiske’s «Keepers» and is still reluctant with the Deris era, but there is no doubt that by its own merits, this second Helloween era is much more loaded with good songs and it is obvious that it is longer lasting than the first one. You may like one singer more than another, or some albums more than others, but it is undeniable that the trilogy «Master of The Rings», «The Time Of The Oath» and «Better Tan Raw» is a classic of Power Metal as it was in the 80s.

The Hamburgers founded a style, a thousand times repeated afterwards, but never (from my point of view) nobody has ever reached Helloween’s level in it, both in the first and second stage. Yes it’s true that master Kai Hansen managed to reach those levels on Gamma Ray’s last century albums (just a year before they had released another immortal jewel: «Land Of The Free»), but Kai is a Helloween, so… And burning with desire to hear what they are capable of now.

«The Time Of The Oath» immediately became a classic of the band, because… and now I ask: Who with more than 20 years listening to Metal, has not had or has not ever seen in the street a t-shirt of this «The Time of the Oath»? (I had it and in triplicate, and a sweatshirt too, just in case I ended up breaking one, hahaha…). And if anyone wants more, there is the Japanese version and the extended version with a few more songs. Also, that same year would come the, for me, best live album of the band: «High Live».

 

 

«The Time Of The Oath»: An unbeatable album. One of those masterpieces that remain intact over the years, and that’s already 25 years. If it can be done better… I can’t even dream of how.

 

 

 

LINE UP:

  • Andi Deris – vocals.
  • Michael Weikath – guitar.
  • Roland Grapow – guitar.
  • Markus Grosskopf – bass.
  • Uli Kusch – drums.

 

TRACKLIST:

  1. We Burn
    02. Steel Tormentor
    03. Wake Up The Mountain
    04. Power
    05. Forever And One (Neverland)
    06. Before The War
    07. A Million To One
    08. Anything My Mama Don’t Like
    09. Kings Will Be Kings
    10. Mission Motherland
    11. If I Knew
    12. The Time Of The Oath

Comments are closed.