SLASH Ft. MYLES KENNEDY & THE CONSPIRATORS – 4 (2022) Review

Slash no sólo es el primer embajador mundial de Gibson, sino que también inaugura la nómina de los álbumes de Gibson Records con este 4, grabado en RCA Studio A con la producción de Dave Cobb. Esto, con los enormes guitarristas que han tenido en Gibson su marca de referencia, es una muestra de lo icónico que es Slash para la no menos icónica compañía de la que, por otra parte, el propio Slash es socio. La imagen de Slash va unida a su chistera y su Gibson. Nadie más ha conseguido ser tan reconocible con un instrumento y un complemento de imagen. Saul Hudson no ha necesitado nunca demasiados aditamentos ni efectos para mostrar su arte. De hecho él, más que ningún otro en la actualidad, renuncia a muchas de las ayudas técnicas, utilizadas por la mayoría de los más famosos guitarristas del mundo. Slash es Marshall y Gibson puros y duros. Lo demás es su estilo, su dominio de las escalas y su creatividad, que no es poco. Además, tiene unos compañeros de viaje de categoría que, en este proyecto, coinciden con músicos comprometidos, sanos y en perfectas condiciones para grabar y girar sin crear ningún tipo de problema grupal.

Desde que Slash eligió a Myles Kennedy, como uno de sus cantantes, para su primer disco en solitario, la alianza no ha hecho sino fortalecerse y encontrar en The Conspirators la banda ideal para la expresión de un hard rock personal, al que, poco a poco, han ido sumándose las aportaciones, no sólo de Myles, sino del resto del grupo, con mención especial para Todd “Dammit” Kerns, cuyas cualidades vocales , además de como bajista, han ido abriéndose paso de forma natural, potenciadas por unos líderes con personalidad, que no solo no temen, sino que desean tener a los mejores a su lado.  Entre ellos están, por supuesto, el genial Brent Fitz y Frank Sidoris, mucho más que un subalterno de lujo.

Juntos, y marcados por la pandemia que alcanzó a todos y el confinamiento, que dio origen a cortes como Fill My World, The River Is Rising o Call Off the Dogs, han creado el primer álbum que Slash graba estilo directo total. En sólo cinco días, los señores Hudson, Kennedy y sus conspiradores colocaron su backline como si se tratase de una actuación, sonorizaron con micros y, sin complicarse mucho, como en el título, grabaron 4 en abril de 2021. La verdad es que el guitarrista está orgulloso de ello y no es para menos. Ese espíritu se refleja en la grabación y da unidad a cortes pre pandemia, otros comenzados durante un safari, como Fall Back to Earth, creados durante la gira de Living the Dream, e incluso antes, como The Path Less Followed. El que el propio protagonista reconozca no haber regrabado y ciertos “fallitos” en los solos de Actions Speak Louder than Words o C´est La Vie demuestra hasta qué punto el deseo de frescura se impuso a la perfección impoluta, que nunca ha sido su sueño. Pasión y disfrute por encima de todo. Y, en cuanto al hecho de que la banda ya suene a ella misma y haya desaparecido el factor sorpresa, Hudson opina, y yo también, que no se han estancado, sino que tienen su propio estilo y que todo está ya inventado. Y la verdad es que da gusto poner en marcha el giradiscos, o el reproductor, y empezar a escuchar The River Is Rising, reconocer una auténtica banda, que suena y se comporta como tal. Con la base en uno de los típicos riffs del mago de la chistera y con la temática inspirada en el asalto al Capitolio, y la convulsión política de estos tiempos, es una excelente carta de presentación para 4, llena de ritmo y energía. La oscura Whatever Gets You By se abre paso sin solución de continuidad y con un toque crítico para terminar cogiendo un impulso irrefrenable de la mano del solo de Slash y la rítmica de Fitz y Kerns. Tonos menores pero tema crecido. Cést La Vie se presenta al mundo con efecto de talk box para contar la triste, y lamentablemente repetida, historia de una relación abusiva. Se luce con su estribillo, en el que Myles se recrea como él sabe  mientras el riff con efecto se yergue entre la colección de 10 que adornan a 4. La banda suena a estupendo directo, como lo hiciera en su presentación en concierto “urbi et orbe” en abierto. Bonito y valiente detalle, por cierto. The Path Less Followed nos recuerda que no siempre los caminos trillados son los que más nos convienen y nos hace gozar con una composición equilibrada y un extraordinario balance entre el dúo Myles-Slash y el resto de la banda. Kennedy se luce por graves, medios y agudos, pero son la canción y su estribillo los que resultan vencedores.

A mí me van a contar que las acciones cuentan más que las palabras, cuando siempre ando diciéndolo. Eso sí, sin comparación con cómo lo cuenta nuestro quinteto en Actions SpeakLouder than Words. Auténtico rock & roll cadencioso y rítmico, con el riff y la voz al unísono como señas de identidad. Spirit Love suena a sittar, a ecos orientales y a paz espiritual, aunque lo hace con tonos menores y un fondo un tanto doliente. Signo de los tiempos. Sin duda se trata del toque exótico, que tanto le gusta incluir al señor Hudson en sus trabajos. Fill My World es todo lo contrario: tonos alegres y positivos con un riff auténticamente Slash que recuerda al de Sweet Child O´Mine. Tema en el que Myles habla del amor…a su perro. Me encanta la alegría del riff contrastando con el toque ligeramente melancólico de la voz de Kennedy y el original solo de Slash. April Fool parece rendir tributo a los inocentes, con las guitarras hasta el 10, y lo hace con mucha marcha y un toque gracioso. No está mal, ya que todos lo hemos sido en alguna ocasión, cuando no a menudo. Un tema potente y que sin duda cautivará en los directos con sus contrastes, parada y arranque y, cómo no… con su solo, ¡inocente! Call Off the Dogs, profundamente inspirada en el confinamiento, comienza ya con las revoluciones a tope, el riff en toda la cara y la voz de Myles arriba. Luego enseña de todo, con especial mención al bajo de “Dammit” reinando metálico en mitad del corte.

Fall Back on Earth es un tema brillante, comenzado hace años por el guitarrista en África y construido, junto con el cantante, en plena gira. Es una canción con un toque épico, sentimental y clásico, que afortunadamente no se quedó en el instrumental que parece anunciar el riff de comienzo, porque su evolución es magnífica y cierra a la perfección un no menos magnífico 4, que tienes en todos los formatos y presentaciones habidos y por haber y que espero te haga gozar tanto como a mí.

Toño Martínez Mendizábal

 

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