MAGNUM – The Monster Roars (2022) Review

ENGLISH VERSION BELOW

Un pequeño tributo.

Me es completamente imposible empezar la crítica de un nuevo disco de Magnum sin comentar un poquito, aunque solo sea por encima, su pasado y su historia. The Monster Roars es ni más ni menos que el vigésimo segundo trabajo de estudio de los de Birmingham. Hay que darle valor a semejante cifra. Pensad en las bandas más grandes y longevas de la historia del Hard Rock y el Metal: Iron Maiden, Kiss, Judas Priest, AC/DC….  las que queráis. Pues ninguna ha sacado 22 discos de estudio al mercado. Solo Saxon está a la altura de Magnum en este sentido y es que los de Byford, Quinn y compañía publican estos días su vigesimotercer álbum.

Y lo mejor de todo es que tanto Tony ”The Storymaker” Clarkin, como Bob “The Storyteller” Catley llevan en Magnum desde el primer día, cuando la banda se formó como grupo residente para amenizar las noches del club Rum Runner de Birmingham hace ahora justo 50 años.

Y todo esto sin llegar nunca a obtener un éxito verdaderamente de masas, lo cual les da más mérito, si cabe. Estuvieron relativamente cerca de conseguirlo en los 80, cuando publicaron consecutivamente su Santísima Trinidad; On A Storyteller’s Night, Vigilante y Wings Of Heaven, pero el fallido intento de asaltar el mercado americano con Goodnight L.A., que a la postre ni siquiera llegó a publicarse en Estados Unidos, y un par de discos de inferior calidad a la esperada, acabaron con la disolución del grupo en 1995.
La banda retomó la actividad en 2001 con Breath Of Life, que resultó un trabajo bastante decepcionante. Es a partir de Brand New Morning (2004) y Princess Alice And The Broken Arrow (2007) cuando Magnum vuelven de nuevo a su estilo primigenio, a realizar giras con asiduidad y a contentar a sus fans publicando un nuevo disco aproximadamente cada dos años.

The Monster Roars.

A estas alturas, todo el mundo sabe lo que esperar de una banda como Magnum. Tony Clarkin sigue componiendo todos los temas y su forma de tocar la guitarra no ha cambiado un ápice en todos estos años. Y lo mismo puede decirse de Bob Catley. Quizás su voz ha perdido algunos matices si la comparas con los discos de los años 80; evidentemente no es lo mismo cantar con 30 años que con las 75 castañas que ya tiene, pero como pasa con su compañero de viaje, su forma de cantar jamás necesitó de grandes proezas vocales ¿Es Bob Catley un gran cantante técnicamente hablando? ¿Es Tony Clarkin un virtuoso de la guitarra? Pues seguramente la respuesta es no, ninguno de los dos lo son, pero a quién puede importarle si llevan 45 años regalándonos discos cojonudos y canciones deliciosas.

El disco se inicia con el tema que le da título, The Monster Roars. Se trata de un intenso medio tiempo cuyo estribillo se va adornando cada vez más hasta llegar a un emocionante clímax final. 

En Remember se turnan las partes más lentas, donde los teclados mandan, con un largo estribillo donde el tema se vuelve más rápido y mucho más guitarrero, para acabar con unas florituras y adornos a cargo de Rick Benton, teclista que parece bastante más suelto y con más libertad para aportar su granito de arena a los temas en este su tercer trabajo con la banda. 

Esas notas finales de Remember se funden en una transición muy bien conseguida con el piano del inicio de All You Believe In; otro medio tiempo cargado de melodía típico de los últimos lanzamientos de la banda.

La primera sorpresa de verdad llega con I Won’t Let You Down, que si bien empieza de forma muy parecida a los anteriores temas, en el estribillo se desmelena y nos regala un ritmo de lo más molón y pegadizo que ya puedo imaginar cómo nos hará saltar de lo lindo cuando sea interpretado en sus shows. 

En The Present Not The Past se vuelve a repetir otra vez el mismo patrón, es decir; inicio y estrofas muy tranquilas, casi acústicas, y estribillo pegadizo ya con las guitarras de Clarkin con la distorsión a tope y los teclados de Benton adornándolo con maestría.

Tony Clarkin nos cuenta sobre la vida en la carretera, no siempre fácil ni tan glamurosa como pudiera parecer desde fuera, en el tema No Steppin’ Stones. Es sin duda la canción más alegre y festiva del disco; con aire pop y una sección de viento robándole el protagonismo a las guitarras. Es una clara elección como single y quizás el tema que más impacta en la primera escucha del disco.

En That Freedom Word volvemos una vez más al esquema de estrofas tranquilas, pero esta vez con el estribillo más heavy de todo el disco.

Your Blood Is Violence es un tema más largo, cercano a los 7 minutos, también propio de la banda es estos últimos discos, y que seguro hubiera encajado perfectamente en su anterior trabajo The Serpent Rings.

Walk The Silent Hours es la canción más tranquila del disco, y ya sabemos que en este terreno la personal voz de Catley brilla con luz propia y nos susurra como si nos estuviera recitando un cuento de hadas y elfos al calor de la chimenea en la vieja cabaña del bosque.

Como contraste, The Day After The Night Before rockea duro y es una de mis canciones favoritas del disco desde la primera vez que la escuché, pues mezcla con sabiduría las dos caras de Magnum: la rockera y la más épica y sinfónica; otro single en potencia.

Encaramos la recta final del disco con dos canciones bastante parecidas pero que sin embargo arrojan, a mí parecer, un resultado dispar. Come Holy Men creo que no desentona en absoluto y hará las delicias de los fans clásicos de la banda. En cambio, Can’t Buy Yourself A Heaven es lo más parecido a un tema de relleno que hay en el disco, o por lo menos es la canción que a mí menos me ha gustado. Y me da rabia, porque al ser la última, me deja un sabor de boca que desluce un tanto el resto del disco, que por otro lado es de notable como mínimo. 

 

En Resumen:

Magnum es una banda legendaria, un grupo querido por todo el mundo y además han publicado un disco que no desmerece en absoluto esa leyenda. Seguramente este es de los mejores discos publicados por el grupo en este siglo, quizás solo por debajo de On The 13th Day (2012), así que animo a todo el mundo a que escuche el disco con buena predisposición, porque Magnum casi nunca han fallado.
Además, esta vez incluso parecen algo revitalizados, añadiendo a sus largos temas épicos, a los que nos tienen acostumbrados en sus últimos discos, algún tema más alegre y rockero, como los singles I Won’t Let You Down, No Stepping Stones y alguna canción más de ese estilo como puede ser The Day After The Night Before, dando como resultado general un disco algo más directo que su predecesor, The Serpent Rings (2020).

Mención aparte merecen los estribillos de las canciones, excelentes y pegadizos prácticamente todos ¡Como en sus mejores tiempos!

Así que podemos quedarnos tranquilos; el corazón de la banda, es decir, Tony Clarkin y Bob Catley, siguen en una sorprendente buena forma pese al inexorable paso del tiempo. Por su parte, «los secundarios» Dennis Ward al bajo, el batería Lee Morris (ex Marshall Law y Paradise Lost) y el teclista Rick Benton, cumplen tan bien con su papel como lo hayan hecho otros músicos en el pasado de la banda.

Quizás Magnum ya no sean capaces de crear maravillas como sus discos de los años 80, pero siguen publicando trabajos muy dignos y altamente disfrutables.

Ni que decir tiene, que cuando por fin vuelvan por estos lares a dar esos conciertos que se han aplazado un par de veces primero, y suspendido definitivamente después por culpa de la maldita pandemia, allí estaré el primero para escuchar cantar al abuelo Bob mientras gesticula con sus brazos como si fuera un sacerdote bendiciendo a la audiencia y para ver al abuelo Tony impasible en su rincón izquierdo del escenario dando guitarrazos sin menear ni el bigote. No se merecen menos. 

El disco ha sido grabado en los M2 Studios de Coven, Reino Unido. Ha sido producido por Tony Clarkin y mezclado y masterizado por la ingeniera Sheena Sear, exactamente igual que los anteriores trabajos de la banda.

The Monster Roars está ya a la venta en los formatos habituales de doble vinilo en varios colores, Cd en formato digipak y una caja para coleccionista que incluye además del Cd normal, un Cd extra con tres temas, uno de ellos una versión regrabada de su clásico de 1988, Days Of No Trust.  Los otros dos temas son remasters de un par de canciones compuestas en los primerísimos, una de ellas titulada simplemente The Third Song, pues ni ellos mismos recuerdan el título. La caja también incluye la edición en cassette del disco, un imán para la nevera, un parche, un adhesivo y un pin ¡Casi nada!

 

Curiosidades para fans, muy fans, de la banda.

 – Lo primero que llama la atención de este nuevo trabajo es la portada. Hubo debate en las redes sociales respecto a este asunto. En primer lugar, es la primera ocasión desde 2007 que la carátula no corre a cargo del genial ilustrador Rodney Mattweus, ligado a la banda prácticamente desde sus inicios. En segundo lugar, la ilustración oscura, casi terrorífica, parece no ligar demasiado con la imagen más bien fantástica habitual en portadas anteriores y en muchas de las letras compuestas por Clarkin. Debate esteril, me parece a mí; la portada es diferente, pero chula, y además no deja de ser solo eso, una portada. Lo realmente importante es lo que encierra musicalmente este trabajo y eso es lo que he tratado de analizar más arriba.

– El personaje que vemos en la portada es un Krampus; un ser que, según la tradición de algunos países centroeuropeos, se encarga de castigar en navidades a los niños que se han portado mal durante el año en contraste con Santa Claus, que trae regalos a los que se han portado bien.

Dennis Ward debutó en la banda con su anterior trabajo de estudio, The Serpent Rings. Una de las principales virtudes del bajista y productor americano, y unos de los motivos por los que fué elegido para el puesto según las entrevistas de la época, es su presencia en el escenario y que siendo un consumado cantante de apoyo podría facilitar perfectamente la vida a Bob Catley en directo, cosa que también hacía constantemente el anterior bajista, Al Barrow. Pues siendo el último concierto en vivo de Magnum en el festival Rock The Coast de Fuengirola, Málaga, en junio de 2019, se da la circunstancia que Dennis Ward aún no ha tocado nunca en vivo con Magnum debido a la suspensión de todas las giras anunciadas a causa a la crisis sanitaria mundial.

– Precisamente el anterior bajista, Al Barrow, que dejó la banda justo después de ese concierto en Fuengirola debido a la dificultad de mantenerse mucho tiempo fuera de su lugar de residencia en Estados Unidos, lejos de apartarse de la actividad del grupo, al que se unió en 1997, sigue colaborando con ellos y es el responsable del magnífico artwork del disco y además es miembro muy activo de las redes sociales del grupo.

– Sharon Benton, mujer del teclista Rick Benton, ha grabado las voces femeninas y coros en algunos temas, incluido el «da, da, da, da….» qué se escucha en Stepping Stones y que al contrario de lo que parece no está grabado con sintetizadores sino superponiendo múltiples capas de la voz de Sharon.

– El disco ha sido un éxito en sus primeros días a la venta. En la primera semana ocupó puestos de honor en las listas de países como Reino Unido, Suecia, Suiza o Alemania. Me llama mucho la atención el segundo puesto en las listas de ventas físicas en Suecia, sólo por detrás del último disco de ABBA. También en Alemania han alcanzado un muy meritorio quinto puesto.


The Monster Roars también ha recibido excelentes críticas por parte de la prensa especializada (de la que evidentemente yo no formo parte, juas juas!!!). Ayer mismo, vi una review del disco en la Classic Rock Magazine, seguramente la más prestigiosa revista actualmente dedicada al Rock, donde se valoraba el trabajo con 9 estrellas sobre 10.

 

Alberto Lozano
https://www.facebook.com/alberto.lozano.750

 

 

ENGLISH VERSION

A little tribute.

I can’t start a Magnum’s new album review without commenting a bit, even if it’s only in passing, on their past and their history. The Monster Roars is no less than the Birmingham band’s twenty-second studio work. We should give them credit where credit is due. Think of the biggest and longest-lived bands in Hard Rock and Metal’s history:  Iron Maiden, Kiss, Judas Priest, AC/DC …. as many as you want. None of them have released 22 studio albums. Only Saxon is a match for Magnum, and the fact is that Byford, Quinn, and company are releasing their 23rd album these days.

And the best of all is that both, Tony «The Storymaker» Clarkin and Bob «The Storyteller» Catley, have been in Magnum since day one, when the band was formed as a resident group to entertain at the Rum Runner club in Birmingham just 50 years ago.

And all this without ever achieving true mainstream success, which is even more commendable. They were relatively close to achieving it in the 80s when they released their Holy Trinity; On A Storyteller’s Night, Vigilante, and Wings Of Heaven. But the failed attempt to make it in the American market with Goodnight L.A., which it wasn’t even released in the U. S., and a couple of lower quality than expected albums precipitated the band’s dissolution of the group in 1995.

They got back together again in 2001 with Breath Of Life, which was rather disappointing. It was after Brand New Morning (2004) and Princess Alice And The Broken Arrow (2007) when Magnum returned to their original style, touring regularly and satisfying their fans by releasing a new album approximately every two years.

 

The Monster Roars.

By now, everyone knows what to expect from a band like Magnum. Tony Clarkin still writes all the songs and his guitar playing hasn’t changed a bit over the years. The same can be said about Bob Catley. Maybe his voice has lost some nuances when compared with their 80s albums; obviously, it is not the same singing at 30 as with 75 winters under his belt. But as it happens with his traveling companion, his singing never needed great vocal prowess. Is Bob Catley a great singer technically speaking? Is Tony Clarkin a guitar virtuoso? Well, the answer is no. Neither of them is. But who cares when they have been giving us great albums and enjoyable songs for 45 years?

The album opens with the title track, The Monster Roars. It’s an intense mid-tempo song whose chorus gets more and more elaborate until it reaches a thrilling final climax. 

In Remember, the slower parts take turns, where the keyboards rule, with a long, fast chorus with the guitar as the protagonist, ending with some flourishes and decorations by Rick Benton, the keyboard player who seems much looser and with more freedom to contribute to the compositions in his third work with the band. 

Those final notes of Remember merge in a very well-achieved transition with the piano at the beginning of All You Believe In; another half-tempo melody typical of the band’s last releases.

The first real surprise comes with I Won’t Let You Down, which though it starts in a very similar way to the previous songs, goes wild in the chorus, and gives us a very cool and catchy rhythm. I can already picture their fans jumping and dancing when they play it in their live shows. 

In The Present Not The Past, they repeat this same pattern; very calm beginning and verses, almost acoustic, and a catchy chorus with Clarkin’s distorted guitars and Benton‘s keyboards adorning it with mastery.

Tony Clarkin tells us about life on the road, not always easy or as glamorous as it might seem, in the song No Steppin’ Stones. It is undoubtedly the most cheerful and festive song of the album; with a pop flair and a wind section stealing the guitars’ spotlight. It is a clear choice for a single and is the song that stands up on the first listening.

In That Freedom Word, we go back to calm verses, but this time with a heavier chorus in the whole album.

Your Blood Is Violence is a longer song, close to 7 minutes, quite typical of the band’s last albums. It would have fit perfectly in their previous work The Serpent Rings.

Walk The Silent Hours is the album’s softest song, and we already know that in this area Catley‘s voice shines with its own light and whispers to us as if he were reciting a fairy tale around an old cabin in the woods’ fireplace.

As a contrast, The Day After The Night Before rocks hard and is one of my favorite album’s songs from the first time I heard it, as it flawlessly mixes the two sides of Magnum: the rocker and the more epic and symphonic. Another potential single.

We face the final stretch with two rather similar songs that, in my opinion, don’t add up. Come Holy Men, I think balances perfectly and will delight the band’s classic fans. On the other hand, Can’t Buy Yourself A Heaven is the closest thing to a filler track, or at least it’s my least favorite song. And it upset me a bit, because being the last one, it kinda left a bad taste in my mouth, tarnishing an awesome album. 

Summary:

Magnum is a legendary band, loved by everyone, and they just released an album that feeds that legend. Surely, this is one of the best albums released by the band in this century, perhaps only second to On The 13th Day (2012). So, I encourage everyone to listen to the album with a good predisposition, because Magnum has seldom failed. 

Moreover, this time they even seem somewhat revitalized, adding to their long epic themes, to which they have accustomed us with their last albums, some more cheerful and rock tunes like the singles I Won’t Let You Down, No Stepping Stones, or evenThe Day After The Night Before, resulting in a somewhat more direct album than its predecessor, The Serpent Rings (2020).

The songs’ choruses deserve a special mention: most of them excellent and catchy, just like in their best times!

Rest assured, the heart of the band Tony Clarkin and Bob Catley are still in surprisingly good shape despite the inexorable passage of time. For their part, «sidemen» Dennis Ward on bass, drummer Lee Morris and Rick Benton at the keyboard, fulfill their roles as other previous musicians in the band did in the past.

Perhaps the band is no longer able of creating wonders like their 80s, but they continue to release very worthy and highly enjoyable albums.

Needless to say, when they finally return to this neck of the woods to give those concerts that have been postponed a couple of times, and then definitively suspended due to the damn pandemic, I will be there on the first row to hear Grandpa Bob sing while he gestures with his arms as if he were a priest blessing the audience and to see Grandpa Tony impassive on the stage’s left corner, playing his guitar without even wagging his mustache. They deserve no less. 

The album was recorded at M2 Studios in Coven, UK, produced by Tony Clarkin and mixed and mastered by engineer Sheena Sear, just like the band’s previous works.

The Monster Roars is now on sale in the usual formats of double vinyl in various colors, Cd in digipak format, and a collector’s box that includes with the normal Cd, a bonus Cd with three tracks, one of them a re-recorded version of their 1988 classic, Days Of No Trust. The other two tracks are a couple of remastered songs composed in the early days, one of them simply titled The Third Song, as they don’t even remember the title. The box also includes the cassette edition of the album, a fridge magnet, a patch, a sticker, and a pin. What else can you ask for!  


Curiosities for die-hard fans.

 – The first thing that catches the attention of this new work is the cover. There has been a heated debate on social media about it. First of all, it is the first time since 2007 that the cover is not designed by the great illustrator Rodney Mattweus, linked to the band almost since its origins. Secondly, the dark, almost terrifying illustration, doesn’t seem to fit too much with the rather fantastic imagery from previous covers and with many of Clarkin‘s lyrics. Sterile debate, I say. The cover is different but it works, and it is just that, a cover. The important thing is what this work contains musically, and that’s what I have tried to analyze above.

– The character on the cover is a Krampus; a horned, anthropomorphic figure that, according to the tradition in some Central European countries, punishes misbehaved children at Christmas, contrasting with Santa Claus, who brings gifts to the well-behaved ones.

Dennis Ward debuted in the band with his previous studio work, The Serpent Rings. One of the main virtues of the American bassist and producer, and one of the reasons why he was chosen, according to interviews at the time, are his stage presence and his accomplishments as a backup singer. He could make Bob Catley’s life easier on the stage, something that the previous bass player, Al Barrow, also did. Since Magnum‘s last live concert was at the Rock The Coast Festival in Fuengirola, Malaga, in June 2019, Dennis Ward has yet to play live with Magnum.

– The former bass player, Al Barrow, left the band just after that concert in Fuengirola to stay closer to his family in the United States. Far from leaving the group he joined in 1997, he continues to collaborate with them and is responsible for the magnificent album’s artwork, and he is also very active on the group’s social media.

Sharon Benton, the keyboard player Rick Benton‘s wife, recorded the female and backing vocals on some tracks, including the «da, da, da, da, da….» we hear on Stepping Stones. Contrary to what it may sound like is not recorded with synthesizers but by superimposing multiple layers of Sharon’s voice.

– The album was a success in its first days on sale. In the first week, it occupied honorable positions in the charts in countries like the United Kingdom, Sweden, Switzerland, or Germany. The second place in the physical sales charts in Sweden, just behind ABBA’s last album, is very impressive. Also in Germany, they have reached a very meritorious fifth place.

The Monster Roars has also received excellent reviews from the specialized press (of which I am obviously not part of, ha ha ha!!!) Recently, I saw a review of the album in Classic Rock Magazine, probably the most prestigious magazine currently dedicated to Rock, where they rated it with 9 out of 10 stars.

 

Alberto Lozano
https://www.facebook.com/alberto.lozano.750

 

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