JOURNEY, los putos amos del AOR

Banda americana que mejor supo combinar las melodías más comerciales con el talento de un elenco de músicos irrepetibles. El grupo de AOR por excelencia, avalado por una trayectoria de 35 años, 16 álbumes de estudio, ventas millonarias y giras mastodónticas. Por su repercusión, posterior influencia y sus canciones atemporales, deben de estar en lo más alto del escalafón de popularidad. Meritorio, teniendo en cuenta el ir y venir de miembros de gran calado, y siendo de los pocos grupos que han sido capaces de sobrevivir a un cambio de vocalista.

Todo comenzó en San Francisco a finales de 1.973, cuando dos ex-miembros del grupo Santana, Gregg Rolie y Neal Schon fundaron la banda junto a Ross Valery, proveniente de Steve Miller Band, el batería Aynsley Dunbar y el cantante del primer disco George Tickner.
Sus inicios estuvieron muy lejos de lo que llegaría a ser la banda, grandes estrellas con ventas millonarias.
Sus tres primeros discos: “Journey”, “Look into de future” y “Next”, tuvieron un sonido experimental, orientado al Jazz-Rock-Fusion, pero con nula repercusión comercial.

En 1.977 la llegada del vocalista Steve Perry trajo consigo una dirección más comercial. Dumbar fue sustituido a la batería por Steve Smith y el nuevo quinteto empieza una etapa de gran éxito.
“Infinity”, “Evolution” y “Departure” les introdujeron en los 80’s de forma imparable. Comenzaron las grandes giras, refrendado en un impecable disco en directo “Captured”. Gregg Rolie no aguantó el ritmo y se produce un cambio decisivo en el devenir del grupo. La llegada de Jonathan Cain, proveniente de The Babys, le da otro giro al sonido basado en dobles armonías de guitarra y teclado, y comienza el éxito comercial masivo con dos discos de enorme repercusión, “Escape” y “Frontiers”.
Debido al éxito del disco en solitario de Perry, se convertirá en el cabeza visible del grupo, tomando el control junto a la dirección musical. La lucha de egos se hacía inevitable. Valery y Smith, por desavenencias, abandonan la banda, y se lanza el controvertido “Raised on radio”, con un buen resultado de ventas. Pero ya con un Perry harto de giras que, unido a otros problemas, hace que el grupo se disuelva. Sus miembros dan marcha a otros proyectos musicales.
En 1.995 la banda se reúne y publican el disco “Trial by fire”, de calidad indiscutible. Vuelven las giras, pero el sueño finaliza debido al estado de salud del vocalista. Smith y Perry abandonan de nuevo y la banda se renueva con la llegada del batería Deen Castronovo. La sustitución del líder se solventa con un Steve Augeri que sorprende por su parecido físico y vocal.
Con la nueva formación salen al mercado tres trabajos. Sólo uno de ellos obtiene críticas positivas y el favor de sus seguidores, “Arrival”. Los experimentos instrumentales como el Ep “Red 13” y el irregular “Generations” hace que su popularidad decaiga considerablemente.
Su penúltimo álbum “Revelation” volvió a la esencia de su época más dorada y nos ofrecía aparte de un nivel instrumental inconmensurable, un nuevo cantante, Arnel Pineda, con una tesitura vocal similar al por todos deseado Steve Perry. Volviendo este año la banda, con «Eclipse», un disco que ha dejado a la parroquia de fans de Journey bastante dividida.

Jesus Mujico Insua

IMPRESCINDIBLES:

Lo que le hace ser el mejor es que es contagioso y estimulador. Desde el primer momento, esa emotiva entrada de teclado en el tema “Don´t stop believe in” te sumerge de tal forma que, cuando Perry comienza su interpretación, terminas contagiado de su vitalismo. Cuando te das cuenta, el virtuosismo de Schon en el solo, te da la sensación de estar delante de una canción mágica. Ya el resto del disco está condicionado a la emotividad positiva inicial.
Las canciones son enérgicas y rítmicas y, según el tema, el instrumento adecuado toma la delantera, con unas armonías de guitarra y teclado que crean un mundo sonoro irresistible.
Con un vocalista como Perry, unos riffs potentes y una ejecución instrumental rallando la perfección, además de la mencionada ,“Stone in love”, “Who´s crying now” o la baladísima “Open arms” son canciones inmortales que hacen de “Escape” el disco definitivo.

Después de una obra maestra, un nuevo desafío para quien, disco a disco, ha ido subiendo el nivel de aceptación.
En lo musical significó un recrudecimiento del sonido, pero sin perder la melodía característica de la banda. La magia vocal de Perry, la energía de Schon y … ¡qué podemos decir de Cain!, con cada nota de sus teclados genera una nueva atmósfera, y ese talento compositivo hace que la música de Journey sea más elegante.
Si “Escape” se excedía en temas lentos, “Frontiers” rompe con fuerza con una combinación más rockera de la instrumentación.
“Separate ways” abre un disco dejando un listón muy alto para el resto. Si alguien pensaba que “Open arms” era inigualable e imposible de repetir, después de escuchar “Faithfully” te darás cuenta que no existe la lógica.
“Chain reaction” o “Rubicon” son temas destacables de un sobresaliente y bien estructurado trabajo.

CUATRO JOYAS:

El regreso, después de diez años desde la última publicación “Raised on radio”, es esperanzador a la vez que decepcionante al no tener continuidad.
Cuando se escucha este disco por primera vez, lo más reseñable es su alto nivel de producción. La mitad lo componen temas lentos y la tendencia es a pensar que es muy cercano en estilo a su antecesor. Se puede pensar que le falta fuerza, pero la calidad del disco es incuestionable.
La potencia vocal de Perry brilla sobre el resto pero se hecha en falta el protagonismo de Schon. Después de escuchar temas como “When you love a woman”, “Still she cries” y, las más rápidas y pegadizas, “One more”, “Forever in blue” y la inmensidad de “If he should break your heart”, te rindes a la evidencia de que, aunque adolezca de potencia, la elegancia es suprema.

Si hay un álbum que marca un antes y un después en la trayectoria de la banda es éste.
Después de una fase experimental, llegamos a la que definitivamente sería su etapa más gloriosa. Es el primer disco en el que su nuevo cantante Steve Perry hace gala de sus capacidades vocales aportando el feeling que la banda necesitaba. En el plano compositivo el binomio Perry-Schoon llevan una dirección musical comercial, directa y digerible pero de gran calidad instrumental. Rolie se acomoda a los teclados y pierde el protagonismo de antaño.
Grandísimas canciones como “Wheel in the sky”, primer éxito de ventas de la banda, la clásica “Lights”, la intensa y melódica “Feeling that way”, “Anytime” con ese apoteósico final rockanrolero, proclaman una obra maestra que les llevaría al estrellato. Se habían forjado las bases, sólo había que darle continuidad.

El éxito de “Infinity” hace que la fórmula se repita. Esta nueva dirección musical hace que el batería Aynsley Dumbar termine dejando la banda. Le sustituye Steve Smith y con él graban este nuevo disco que se torna aún más melódico. Las canciones se convierten en himnos comerciales y de fácil accesibilidad. Todo el peso compositivo vuelve a recaer en el dúo Perry-Schoon, y la voz de Perry se hace, si cabe, más majestuosa, siempre al servicio de la canción.
En el tema “Lovin´ you in esasy” demuestra que es todo sentimiento, capaz de derretir los oídos más exigentes. A él debemos ese memorable himno “Lovin´touchin, squeezin” estribillo mil veces repetido en los directos de la banda.
La conjunción se torna perfecta entre el potente riff rockero y la poderosa voz en el tema “Do you recall”. Y qué decir de la rítmica y adictiva “Too late”. En definitiva, talento y personalidad son señas de identidad de otra obra para el recuerdo.

Después de una etapa aciaga Journey renace con vitalidad. La entrada del nuevo vocalista Arnel Pineda retoma el espíritu original del grupo. Aunque sea clónico, su voz está llena de pasión y demuestra una gran versatilidad para jugar con diversos tonos, adaptándose como un guante a los nuevos temas.
Es un disco inspirado, con canciones que son un regalo para los oídos, compuestas por este dúo mágico Schon-Cain, que siguen forjando su leyenda.
El inicio con “Never walk away” nos proclama: “hemos vuelto”. La balada irresistible, como no, cortesía de Cain “After all these years” nos muestra su talento como compositor. En “Where did I lose your love”, Schon demuestra que sus solos no son de este mundo. La química musical queda reflejada con verdaderas joyas que encajarían perfectamente, por estilo y calidad, en Escape o Frontiers.

TRES INVITADOS:

La estrella del escarabajo brillaba con luz propia con la publicación de Departure. Con una sólida producción de Kevin Elson y una química entre los miembros del grupo, que sabían perfectamente por los parámetros sónicos que debían manejarse, derivando su estilo cada vez más al rock y a un método de grabación lo más en vivo posible. Resultado de esta política, surgieron excelentes canciones como la mítica “Any way you want it” o la marchosa “Line on fire”, con un sonido que prácticamente igualan sus versiones en directo.
Novedosa la utilización de un nuevo instrumento en el tema “Pricious time”, la armónica.
El resto de temas en línea con los dos últimos trabajos que les había lanzado a numerosas y duras giras de las que un miembro, Rolie, fue la primera víctima. Su abandono trajo consigo la llegada de Cain. Lo mejor estaba por llegar.

El abandono de Smith y Valory evidencia el final de un ciclo. La publicación de “Raised on radio”, un proyecto más de Perry como solista, incluso hizo de productor, que de una formación estable, desemboca en la disolución de la banda.
Las señas de identidad del disco son sus composiciones heterogéneas, aplicando elementos (funk, saxo, armónica) que ya había utilizado Perry en su LP en solitario “Street talk”. Quedarán para la historia grandes momentos, como la magistral interpretación vocal en “Girl can it hep it”, los teclados omnipresentes de Cain junto a la elegante guitarra de Schon en “Suzanne”; ese inicio matador con las envolventes teclas de “Be good to yourself” (para muchos la perfecta canción del Aor), la intensa y emotiva balada “Why can´t this night…” con un trabajo vocal pletórico, dando cierre a una entrega mitificada por algunos e indiferente para otros.

La ausencia de Perry deja a la banda con la dificultad de reemplazar a su auténtico icono. Steve Augeri es el elegido, con menos carisma pero con un notable parecido vocal. Los esfuerzos de Schon y Cain por mantener la banda en actividad fructifican con un nuevo disco, “Arrival”.
Musicalmente es más que correcto, sin pretensiones novedosas, manteniendo el sonido original de la banda. Las canciones son melódicas donde el teclado de Cain y la guitarra de Schon vuelven a brillar manteniendo un nivel alto. La presencia del nuevo vocalista, a pesar de dar por momentos sensación de falta de emotividad, muestra finura y elegancia.
En la vena más rockera, canciones como “Higher place”, “All the way” y “Sings of life”, evidencian la calidad deseada. En su lado más romántico “Loved by you” y “Whith your love”, mantienen a Journey en la élite del Aor en el nuevo siglo.

EL POLIZON:

En un momento en que su popularidad subía como la espuma, a petición del director de cine Kenzo Takada, el grupo se encarga de la banda sonora de su film debut “Dream after dream”. Desconocida, no sólo por el gran público, sino por muchos de sus seguidores, la obra nos lleva por derroteros conceptuales.
Con reminiscencias de su primera etapa, con toques progresivos y una calidad sólo al alcance de unos músicos influenciados por el jazz-fusion. El álbum es tranquilo y relajado excepto en cortes más potentes donde brillan los arreglos orquestales y las atmósferas sinfónicas.
Prácticamente todas las piezas son instrumentales pero hay lugar para que la voz de Perry brille con una sensibilidad fuera de lo común, en la inmensidad de un pre-saxo como en “A few coins”.
El resto de la entrega nos transporta a sonidos mágicos.

Jesus Mujico Insua

DISCOS RECOPILATORIOS, VÍDEOS

Con músicos tan prolíficos, Journey es una banda que ha tenido por parte de sus miembros diferentes proyectos conjuntos así como en solitario. Todos ellos con un significado histórico destacable dentro del género. Por lo tanto, a la hora de completar su excelsa discografía, deberíamos guiarnos por varios fundamentos interesantes.
El primero es descubrir sus directos y es de obligado cumplimiento el magistral “Captured”, un buen resumen a más de seis años de carrera.
Seguidamente es necesario investigar sobre sus orígenes y el recopilatorio “In the beginning” cumple con creces su cometido, al resumir los tres primeros vinilos de la banda. Comienzos escasamente valorados en este artículo, pero a la vez muy interesantes, que sirven para mostrarnos su progresión musical.
La colección de “Greatest hits” (1988) es una sólida evidencia de su indiscutible encanto comercial. Incluye un tema inédito “Ask the lonely” que formó parte de la banda sonora Two a Kind.
A continuación, reflejar que los diversos trabajos que acometieron los miembros de la banda en su dilatada carrera, son tantos y tan extensos que merecerían todo un essential. Si nos referimos a los más destacados, aquellos que su repercusión fue tan grande que están por derecho propio en el Olimpo de los Dioses del estilo musical, no nos queda más remedio que comenzar por Bad English. Banda que formaron Cain y Schon junto a John Waite, Philips y Castronovo. Publicaron dos discos: “Bad english” (1989) y “Badlash” (1991), que por muchos están considerados como en lo más alto de la historia del Aor. Con semejante potencial y con el talento compositivo de sus componentes no era difícil augurar, no sólo un brillante éxito, sino el rápido decaimiento del grupo por el inevitable choque de egos.
Posteriormente Schon formará Hardline, junto a los hermanos Gioli, editando un único disco “Eclipse” (1992), con tintes de potente rock melódico.
Por otra parte, Valory y Rolie junto al vocalista Kevin Chalfant armaron al conjunto The Storm. Publicaron dos magníficos discos de Aor: “The storm” (1991) y “Eye of the storm” (1995), donde las melodías nos sugieren que fueron la mejor reminiscencia Journey.
Por su parte, Steve Perry mantiene su carrera en solitario con un gran éxito, dejó a un lado su faceta más rockera apostando por sonidos más calmados con elementos claros de soul . “Street talk” (1984) y “For the love strange medicine” (1994) son dignísimos trabajos que completan una trayectoria inmaculada.
En lo referente a material visual, existen dos muy recomendables. El primero de ellos se publicó en 1984 titulado “Frontiers & beyond” y ofrece 98 minutos de temas en directo grabados en Philadelphia en la gira de Frontiers. En su primera parte tiene entrevistas con los componentes del grupo y de su manager Herbie Herbet. En el segundo se titula “Live in Houston 1981-The escape tour 2005”, documento fundamental en vivo, que nos traslada a su etapa más gloriosa. Destacable y cautivador el feeling que transmite Perry en el escenario, sólo comparable a la reciprocidad de un público entregado.
Para ver como se desenvuelve el último fichaje Arnel Pineda, es de obligada compra «Live in Manila 2009», un dvd que repasa clásicos de la banda y el material del primer trabajo del filipino con Journey.

Jesús Mujico Insua

EL NUEVO DISCO :

Journey siguen haciendo las cosas bien con Arnel Pineda. El tio es un «impersonator» de la leche pero hay que reconocer que la banda explota el filón clónico con unas nuevas canciones rebosantes en calidaz. También estamos posiblemente ante el repertorio más arisco que los de la bahia hayan grabado jamás en un estudio, motivo por el que hay que disfrutar de la cantidad y calidaz de los riffs que nos ofrece Neal Schon en «Eclipse». Efectivamente, parece que el eclipse sin ser total si es parcial cuando el rockerio de Schon oscurece a un Jonathan Cain que está casi todo el trabajo en un segundo plano. Posiblemente esto es lo que ha disgustado a no pocos seguidores de la banda.

Aunque a fuerza de ser sinceros debemos reconocer que pese a todo este disco está compuesto por material puramente Journey desde el comiezo. Himnos como «City Of Hope» no descubren absolutamente nada pero son ideales para engancharte desde el comienzo. Tampoco es que Journey sean una banda innovadora, pero en «Eclipse» tocan palos más duros dentro de lo que es su ermética propuesta musical («Edge Of The Moment» o «Human Feel») y como es habitual en ellos ofrecen su ración de azucar glass en la balada «Tantra», aunque no tan empalagosa como en otras ocasiones. El eclipse dura sesenta y seis minutos con doce fogonazos de rock melódico , pero son sensenta y seis minutos de calidad y buenas canciones.

Caído en Little Big Horn