BLACK PAISLEY – Rambler (2020) Review

1.- Un poco de literatura (si no te interesa pasa al punto 2, allí hallarás la reseña)

Son tantas las sensaciones, los sentimientos, los miedos que ganan fuerza frente a las ilusiones que se desvanecen en este vendaval de trescientos sesenta y cinco días llamado 2020, que uno parece estar en continuo vuelo a miles de pies por encima de, a lo que antes más que nunca, llamábamos nuestra ordinaria vida. No ayuda a acomodarse en tu asiento designado por el destino, que parte del peso del mundo concentre su gravedad en nuestros pechos, distorsionando los recuerdos de una vida mejor y que pasa por delante de nuestros ojos con demasiada frecuencia en estos últimos tiempos, provocados por las turbulencias que nos sacuden y a las que, por el momento, tenemos y tendremos que acostumbrarnos. Al menos hasta la siguiente escala de nuestro viaje, deseo que, a todo el mundo y de corazón, le vaya mucho mejor.

Los que, en concreto un servidor y toco madera para que siga siendo así, con la gracia de los hados, el esfuerzo, auto control y la responsabilidad por bandera, aguardamos a descender cada peldaño de la escalinata que nos devolverá a nuestro rumbo, no podemos asfixiar el ansia que nos produce la idea de llegar a imitar a esas escenas que antes nos parecían graciosas en algunos filmes, sí, esas en las que el protagonista o su correlativa sombra humorística, al alcanzar el destino, se arrodillaba y besaba entre bendiciones “terra firme” ante los atónitos ojos  y sonrientes semblantes del resto de la tripulación.

La música es mi realidad paralela (como espero de much@s de ustedes), una de las razones que me ayuda a continuar y a la vez, un vasto mapa que, aunque inabarcable, no ha logrado disuadirme de seguir trazando tozudamente, desde infante y hasta la actualidad, la errática y caprichosa línea roja que emulaba las rutas de la avioneta del intrépido Indiana Jones, siempre a expensas tanto de la previsión como de la imprudencia y demasiada indisciplina.

Por eso, en mi inexpugnable espacio horizontal equivalente, en mi continuo trasiego artístico, también cada año ha sido un poco 2020. Pasas demasiadas aduanas, facturas ilusiones justas para no sobrecargar, sufres retrasos y cancelaciones, descubres que compañías se ajustan en mayor medida a tus necesidades y exigencias o gastas dinero innecesario en el “duty free”.

Y todo mientras llenas de vida tus ojos al atravesar las nubes, los radiantes amaneceres y cada purpúreo atardecer, al igual que en otras ocasiones vacías tu cansancio en el más absoluto fundido a negro o simplemente tu mente persiste en la sedación blanca ante innocuas explosiones de colores insustanciales. Discos, Epés, canciones sueltas, todo forma parte del equipaje. Pero, en el peor de los casos también sufres bolsas de aire, tormentas que pretenden ser demasiado apasionadas, pánico y confusión, histeria generalizada, aterrizajes forzosos y ahí es donde recuerdas que cada éxodo transfigurado en disco tiene su riesgo, su parte de 2020 a la par de la inocente esperanza que gira en torno a un solo cambio de dígito, nuestro deseo en forma de un redentor 2021.

2.- BLACK PAISLEY – RAMBLER

Hay que aventurarse una y mil veces más, por eso tras esta larga reflexión he vuelto a presentar mi pasaporte y, tras recorrer los continentes conocidos con Rambler, próximo disco de BLACK PAISLEY, he hincado rodilla y besado el suelo al soltarlo de mi reproductor después de ocho días en bucle. Me siento en casa y feliz.

¿Y por qué? Porque la banda sueca, en su tercer trabajo y presentando su “Mark II” ha facturado un trabajo honesto, tanto como su hoja promocional, algo nada habitual y que es de alabar, porque ésta traduce a la verdad el contenido del disco y posteriormente éste es incapaz de defraudar. Ni trampa ni cartón, lo que lees es lo que vas a escuchar (aprendan las grandes compañías que tienen “zombificados” a demasiados medios): Una versión moderna de Rock Clásico fundada en los principios de canciones sólidas, con poderosos estribillos y en alianza completa con el Rock melódico y el Aor. Ni más ni menos.

Pero lo que no te cuenta su carta de presentación es que en tan solo ocho temas condensan la elegancia del mejor Rock y Hard británico de bandas tan dispares y tan apreciadas como THUNDER, WHITESNAKE (en su versión UK), THIN LIZZY, DARE o GARY MOORE, con una personalidad que les excluye de la mera copia y les galardona, a través de su tira y afloja entre la robustez y la melodía sin clonar, como BANDA AUTÉNTICA.

Sin necesidad de capas y capas de arreglos, la naturalidad de la producción, ¡ojo!, a la antigua usanza y perfectamente integrada en su fase temporal, realizada por un profesional del estilo como es Franco Santunione del “line up” clásico y posteriormente de la segunda etapa de ELECTRIC BOYS junto a Martin Karlegard y con las mezclas de Robert Pehrsson, le viene como anillo al dedo al propósito de la banda de desmarcarse de su Mark I que nos dejó los maravillosos, cada uno en su concepto, Late Bloomer de 2017 (Más cercano a este disco pero con mayor ahínco comercial), Perennials de 2018 (altamente melancólico y más reposado), así como cuatro canciones a modo de single entre 2019 y 2020, cada cual más desconcertante con respecto a lo que tenemos ahora entre manos, pero que merecen una atención aparte, no te sentará mal escucharlas: All The Way To Heaven, Dreams, Woman I Know y Need Some Soul. Algo debieron de llamar la atención estos BLACK PAISLEY desde Estocolmo para que su fama subiera poco a poco con más de cinco millones de reproducciones en plataformas digitales desde su formación en 2015.

La banda queda conformada por el potente vocalista y guitarra Stefan Blomqvist (sobresaliente en sus medidos ejercicios corales) junto al mismo Santunione (gran fichaje), Jan Emmanuelsson al bajo y Robert Karaszi a la batería y percusión. Engrasados perfectamente para la edición de este Rambler prevista para plataformas digitales el 11 de diciembre, aunque habrá dos versiones de Cd diferentes a través de la web de la banda (www.blackpaisley.se/webshop), que por cierto edita de forma independiente, algo incomprensible para mí.

Imposible con tan solo ocho temas no entretenerse y quedarse con ganas de más, como me resulta imposible destacar, aunque cada cual tendrá sus preferidos, un solo tema, ya que siguen una estela profundamente marcada y decorada después a su antojo, desempeñando su rol distractorio a la perfección. Pero como soy un poco cabrón, para todo aquel que abusa de los mismos métodos y compañías, les voy a recomendar que escuchen Save The Best; no por nada, ni porque sea mejor o peor que las demás, pero es que estoy seguro de que con tan solo mencionar en cierta medida a la voz de Kent Hilli y sus tramos rockero-melódicos de Perfect Plan tan en boca de todos este año, a lo mejor consigo lo que llevo intentando decirles desde hace líneas: este es un disco auténtico para amantes de la música hecha desde el corazón.

No te atrevas a dejarlo pasar, es la copa que necesitas antes de despegar.


RATE/NOTA: 8,8/10

Jesús Alijo Lux

 

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