SPOCK’S BEARD – Brief Nocturnes & Dreamless Sleep (2013)

El de Spocks Beard es otro de esos casos que dan una idea clara del estado en el que se encuentra la música actualmente: Nick D’Virgilio, que en su día saliera del puesto de batería para suplir a Neal Morse como frontman, decide dejar el grupo para, simple y llanamente, asegurar a su familia un sustento más estable trabajando para el Cirque Du Soleil, ya que como el mismo explicaba, ninguno de los miembros de la banda puede vivir únicamente de la actividad con la misma.Vamos, que a día de hoy o estás en un grupo grande, o intentas compaginarlo con un trabajo estable, cosa bastante complicada sobre todo a la hora de girar.Lejos de arrojar la toalla, Alan Morse, Ryo Okumoto y Dave Meros deciden tirar del carro una vez más, fichar a Ted Leonard (Enchant) como nuevo vocalista y hacer fijo en plantilla a su habitual batería en directo, Jimmy Keegan. Y desde luego no podrían haberlo hecho mejor.

Leonard ha entrado en el grupo no sólo para ser su cantante, sino que le han concedido galones a la hora de componer y el disco se abre con un corte firmado por él, “Hiding out”, en el que tras una dulce introducción de piano el resto del grupo hace acto de presencia dándole Leonard con su voz un gusto melódico diferente pero encajando a la perfección en el sonido de la banda.

Merece la pena destacar la parte del solo, donde Alan Morse juega a intercambiar su guitarra en ambos canales, dando paso a Okumoto y mientras tanto Meros y Keegan despliegan una impecable base rítmica. Curiosa la inclusión del otro tema firmado por Leonard en solitario, “Submerged”, ya que aparecía en su disco en solitario, “Way home”, y aquí sale ganando con unos pequeños nuevos arreglos que le hacen encajar a la perfección en el conjunto de la obra.

Respecto a Jimmy Keegan, su primera presencia en estudio no podría haber salido mejor, demuestra ser un batería con una gran técnica que no va reñida con buen gusto, creativo, inquieto y que también ha dado nuevas energías a la base rítmica que conforma con Dave Meros.

Es un disco muy homogéneo y se puede destacar algo de cada tema, como en “Something very strange”, con su profusión de teclados, arreglos de mellotron, estribillo pegadizo e intercambios entre Morse, Okumoto y alguna incursión de Meros deleitando a los paladares más exigentes.

Pero volviendo al tema de las novedades, no podemos dejar de mencionar la reaparición del hijo pródigo, el que fuera líder del grupo: Neal Morse, quien deja su firma junto a su hermano y Ted Leonard en “Afterthoughts”, seguramente el tema con sonido más Spocks Beard clásico con las influencias presentes de Yes y Genesis y en el que no faltan los juegos vocales a capella que tan bien dominan y dan personalidad al sonido del combo.

Morse (Neal) también deja su impronta en “Waiting for me”, compuesto a medias con su hermano y que es una de las dos piezas más imprescindibles del disco, doce minutos de puro goce que se abren con una épica parte inicial (que también cerrará el tema) antes de que Dave Meros marque un ritmo al que sigue una melódica, vitalista y brillante parte en la que la acústica, el piano y la voz de Leonard son los triunfadores durante la misma y el estribillo.

Alan Morse deja un emotivo solo, de esos que se nota que salen de dentro, lleno de inspiración y posiblemente el mejor del disco. Un tema que es el cruce perfecto entre el pasado y el presente del grupo, en los que se puede prestar atención a cada uno de sus arreglos de manera individual en cada escucha y paladearlo de diferentes maneras.

Y cuando hablaba de dos piezas imprescindibles, la otra es “A treasure abandoned”, otro corte largo, de ocho minutos, cuyo majestuoso inicio nos trae de nuevo aromas de los grandes clásicos del prog de los setenta desarrollándose con un delicioso gusto melódico en el que vuelve a influir de manera total el Sr.Leonard y su interpretación durante el estribillo.

Creo que este disco supone un nuevo e importante capítulo en la historia de Spocks Beard y debería convertirse desde ya en uno de sus clásicos de referencia a la hora de hablar de ellos. Bravo por no tirar la toalla y, especialmente, por haber sacado lo mejor de si mismos para ello.

Albytor